Cinépatas.com

¡Locos por el CINE!


Página alojada en CDmon. Apóyanos usando sus servicios

Cinépatas.com:  Foros de cinépatas:  Largometrajes

El fantasma del paraíso

Compartir tema
Responder

  6,40 sobre 10. (Detalles)

Para puntuar esta película tienes que estar conectado.

 

El fantasma del paraíso 

mensajeMie 31 May, 2006 10:43 pm.

Ripley

8
Sexo:Sexo:Hombre

PHANTOM OF THE PARADISE
1974

imagen


Dirección: Brian de Palma

Guión: Brian de Palma

Reparto: Paul Williams, William Finley, Jessica Harper, George Memmoli, Gerrit Graham

Argumento: Un importante productor de la industria musical, propietario de un club musical llamado El paraíso, roba las partituras a un compositor desconocido al que hace encarcelar para que no le moleste. El músico logra escapar de la prisión y, desfigurado por un accidente, empezará una sangrante venganza contra el traicionero magnate, al tiempo que intentará lanzar al estrellato a una joven cantante de la que se ha enamorado.

Para más información aquí.

----------------------------------------------------------------------------

El segundo largometraje de Brian de Palma, considerado por muchos como un film de culto. Una mezcla entre El fantasma de la ópera de Gaston Leroux, pero cambiando la lírica clásica por el pop setentero, y el Fausto de Goethe (más un toque de El retrato de Dorian Gray), que va lindando entre lo delirante en sus mejores momentos y lo ridículo, en otros. Aún así, la dirección de de Palma es estupenda, sobretodo en su tramo final, con un ritmo que no decae y algunas escenas memorables (el concierto de inauguración del Paraíso, el encuentro entre el Fantasma y su querida en la azotea) y otras curiosas (el homenaje a Psicosis, la pantalla dividida).

Buenas interpretaciones de William Finley (quien ya había trabajado con de Palma en su debut, Hermanas, y volvería a hacerlo en otras ocasiones, como la próxima The black Dahlia) como el enmascarado protagonista y de Jessica Harper como su bello objeto de deseo. Hay que destacar también que la banda sonora, en la que se incluyen, sin quedar mal, algunos temas de música clásica con otros mayoritariamente rock, es obra de Paul Williams, quien interpreta al malvado productor (que físicamente parece un cruce entre Bill Gates y Elton John).

_______________________
ἀφίει αὐτής, πόρνη
 

El Fantasma del Paraíso 

mensajeMie 16 Ago, 2006 9:47 pm.

imagen

Phantom of the Paradise

Género:
Musical / Comedia / Terror

Nacionalidad:
USA

Director:
Brian De Palma

Actores:
Paul Williams
William Finley
Jessica Harper
George Memmoli
Gerrit Graham
Archie Hahn
Jeffrey Commanor
Harold Oblong
Colin Cameron
David Garland
Gary Mallaber
Art Munson
Mary Margaret Amato
Rand Bridges
James Bohan

Productor:
Edward R. Pressman

Guión:
Brian De Palma

Fotografía:
Larry Pizer

Música:
George Aliceson Tipton
Paul Williams

Sinopsis:
Paul Williams escribió la partitura de este clásico del cine musical de terror, en el cual participa interpretando el papel del malvado magnate perseguido e insultado por un compositor desfigurado al que mete en prisión para robarle sus composiciones. Una vez en libertad se enamora de la nueva estrella de la canción promocionada por el magnate, comenzando así su particular venganza.

Calificación moral: No recom. menores de 13 años
Duración: 87 minutos.

-------------------------------------------------------------------------------------

En 1974, Brian de Palma, influenciado por la "fiebre de los 70" decidió hacer un musical que mezclara "El Fantasma de la Opera" y "Phausto". Y de esta conjunción de ideas surgió "El Fantasma del Paraíso". Un film que trata en tono de comedia estos dos temas. Por supuesto todo ello aderezado con una magnifica banda sonora muy del estilo de la época. Entretenidísima y un tanto freak. Os la recomiendo.

_______________________
http://paranoidpark.blogspot.com
 

 

mensajeJue 17 Ago, 2006 1:24 am.

_______________________
"Huesos rotos, botellas rotas, todo esta roto"
 

 

mensajeJue 17 Ago, 2006 12:02 pm.

Solimán

6
Sexo:Sexo:Hombre

theocsummer escribió:

Tienes razón theocsummer... Muchas gracias por el aviso. guiño

_______________________
http://ow.ly/AKM21
 

 

mensajeSab 26 Ago, 2006 10:20 pm.

acbarra

3
Sexo:Sexo:Hombre

La mejor pelicula de Brian de Palma, con claros guiños a grandes obras del cine como Psicosis. Muy divertida y con una genial BSO.

 

 

mensajeSab 31 Jul, 2010 8:46 am.

El cine de Brian De Palma puede percibirse como un elogio constante a las posibilidades visuales del cine. Hipnotizado por la amplia gama de movimientos, artificios y trucos que le ofrece la cámara, ha decidido jugar con ella con la destreza de un gran técnico, la curiosidad de un científico loco, la maestría de un virtuoso y la inocencia de un niño. Con esa curiosidad por escrutar todas las formas a las que tiene acceso su mirada fílmica, se ha propuesto escudriñar la superficie de la materia, las texturas de los espacios y de la piel humana. Hechizado por lo estético, por lo visible y lo bello, su cine nos ha mostrado obsesiones, intrigas y retratos humanos, siempre deseando desvelárnoslo todo, intentando mostrar más. Pero paralelo a ese deseo por hacer visibles sus historias, De Palma se ha encontrado reiteradamente con el misterio, con el engaño, la conciencia de la existencia de algo inaccesible a su mirada, unas veces el misterio que origina toda la intriga de sus filmes y otras veces la incapacidad del director para dar profundidad emocional a sus personajes de formas perfectamente delineadas, pero de emociones frágiles y, en ocasiones, desdibujadas.

El fantasma del Paraíso puede considerarse la muestra extrema del estilo depalmiano. Y en el pedestal de los principios de dicho estilo, la libertad: la capacidad para expresarse sin ataduras, sin miedo al ridículo, con la convicción de poder salir airoso de arenas movedizas. Sobre ese eje fundamental, la libertad, basculan todos los elementos conformantes del universo excéntrico y arrollador de la película.

Esa despreocupación por el cumplimiento de las normas se manifiesta en primer término en el terreno de la temática. Aquí, De Palma muestra una vez más su capacidad para construir historias mediante la deconstrucción, desmembramiento, fusión, confusión y reconstrucción de otros relatos, en esta ocasión literarios además de fílmicos. Sin ningún disimulo, El Fantasma del Paraíso es un cóctel compuesto por ingredientes tan sugerentes como El Fantasma de la Ópera, la historia de Fausto o el mito de Frankenstein. Durante la película podemos presenciar escenas como la siguiente: el nuevo siervo del diablo, un nuevo Fausto con cuerpo de niño, apariencia asexuada y enorme talento musical y comercial (Swam), está inaugurando su nuevo templo de la música (“El Paraíso”) con un espectáculo que recrea el mito de Frankenstein, cuando el Fantasma (con traje de aspecto fúnebre, capa negra y máscara de pico aguileño) ,decidido a vengar la traición de Swam hacia él y su amada, sabotea la función asesinando al protagonista. La cantidad de referencias es obvia, pero en vez de resultar pedante o forzada, la mezcla descerebrada, casi insensata, de todos los elementos confluye en un engendro enérgico y mágico por el carácter embriagadoramente caleidoscópico de su estructura. Seguimos, analizamos ahora el ritmo y la estructura narrativa de la obra. Y volvemos a encontrarnos con constantes del cine del director, esa manera de construir las historias mediante trazos firmes, casi independientes, que van dando forma al todo, bloques que permiten a De Palma graduar el ritmo de la narración a su antojo. En El fantasma del Paraíso todo es vertiginoso, las partículas que van escenificando la función adquieren la forma de escuetas pinceladas, hecho que acelera el tempo de la película de una forma tan desproporcionada como coherente. Sorprende esta coherencia de la que hace gala De Palma en esta ocasión, sobretodo cuando en la mayoría de sus películas su ausencia es uno de los defectos más comunes, ya que su capacidad para controlar el ritmo interno de los bloques temáticos suele ser igual al desequilibro entre los mismos, distrayendo su mirada caprichosa hacia escenas que le permiten explotar su habilidad para la recreación visual de situaciones, pero que dejan coja la narración global. Sin duda, uno de los argumentos que favorecen dicha coherencia es la decisión de convertir la historia que se cuenta en un musical. El género musical se mueve dentro de unos parámetros que otorgan cierta libertad en ese sentido, permitiendo que la historia avance sin la necesidad de grandes argumentaciones. Tampoco puede considerarse la película como un musical regido por la convenciones clásicas del género, la mayoría de números musicales se producen sobre algún escenario con la consecuente autoconciencia de los propios personajes de ser protagonistas de un espectáculo, pero lo más curioso es cómo cuando la cámara se aleja de los escenarios el ritmo de la película parece permanecer allí. De alguna manera lo musical contagia al resto, extendiéndose por todo la narración, sembrando la semilla de lo irreal e irracional por todo el relato, convirtiéndolo todo en una gran cantata, una ópera pop, un sprint final de 87 minutos.

Buscando algún adjetivo para definir el carácter visual y formal de la película, solo se me ocurre llamarlo anárquico. De Palma pone en juego toda la batería de recursos fílmicos que conoce para deleitarnos con la estética visual típica de su cine. Así, sin advertencia, a veces incluso sin motivo o necesidad, podemos gozar de artificios como la pantalla partida, ejemplo máximo del deseo del director de mostrarnos todo cuanto puede, o de este mismo efecto disimulado en planos en los que presenciamos cómo algún personaje observa diferentes pantallas de televisión, todas en el mismo plano. Aquí nos encontramos con otro de los recursos más explotados en la película, la mezcla de formatos y, más disimulada, la mezcla de perspectivas. El uso de diferentes formatos es bastante obvio, utilizado para mostrarnos grabaciones televisivas o la reproducción en directo de imágenes captadas por cámaras de seguridad. Por otra parte nos encontramos con continuos cambios de perspectiva o punto de vista en una misma escena. Para ilustrar esta idea me parece idóneo hacer una análisis detallado de una escena que reúne casi todos los ingredientes que componen esta combinación de miradas, la escena en la que la heroína-musa de la historia, Phoenix, hace el casting para participar en la obra que inaugurará “El Paraíso” (el segundo casting). En esa escena vemos a Phoenix, en primer lugar, desde el punto de vista de Winslow y de Swam que se encuentran situados en un palco privado, alejado del escenario, en alto. Este es prácticamente un plano subjetivo. A continuación vemos el inicio de la actuación de Phoenix desde un punto neutro, un plano funcional que nos permite ver a Phoenix relativamente de cerca. Pero, al iniciarse la actuación, la cámara adopta una posición que desorienta al espectador, ya que no se precisa si estamos mirando la canción desde la platea, como si fuéramos un espectador de la función, o si la cámara ha adoptado la posición de privilegio de la que dispondría un cámara que está filmando el espectáculo, un plano que se asemeja a lo que sería una retransmisión televisiva del acto. Y cuando nos hayamos confortablemente situados en la neutralidad y ambigüedad de dicho plano la mirada de Phoenix a cámara genera un doble efecto: la definición concreta de la naturaleza del plano y la violenta desestabilización de nuestra percepción como espectadores. Podría argumentarse que este juego puede ser debido a las licencias de las que goza el género musical, pero podemos encontrar más ejemplos a lo largo de la película en escenas no musicales (la llegada del fantasma-Winslow al Paraíso, el asesinato de Beef...). Me gustaría terminar este análisis formal de la obra comentando la maravillosa escena de fundidos encadenados que adorna uno de los temas musicales, cuando el fantasma debe terminar la cantata para Phoenix. La sinuosidad, la precisión, la sincronización del collage visual con el tema musical se unen para acentuar intensamente el carácter romántico y melancólico de la canción, dando como resultado una escena sublime, contenido ejemplar del tono dramático de la película.

Otra característica interesante es la ausencia clara de un entorno temporal claramente definido. Los lazos de conexión de los espacios de la acción con el mundo exterior casi no existen. Los escenarios son mínimos, siempre recubiertos por un tono fantasmagórico y onírico que lo cubre todo, y los decorados son una mezcla imposible de elementos góticos, barrocos y post-modernistas (la sala llena de espejos de “El Paraíso”, la aséptica recepción de “Death Records” con sus extraños pasillos de surrealistas curvas y proporciones, o las grandes salas de la mansión de Swam, el escenario de “El Paraíso” y la fachada de “Death Records”). Otro elemento distorsionador que favorece la descontextualización es la indumentaria de los personajes. Mientras sí que podemos ver una cierta tendencia a la plasmación de la estética entre revible, hippy y kitch de la época (los “Juicy Fruits”, “Beef” y los espectadores de la sala de fiestas con sus largas melenas, camisas chillonas y pantalones de campana) hay otros personajes que se desmarcan de esa tónica, como los guardaespaldas de Swam (estilo vaquero), el fantasma-Winslow (su traje casi futurista) o el mismo Swam (con sus excéntricas capas propias de un monárquico).

Tras el análisis formal y visual de la película, unos apuntes sobre las apariencias que adoptan en el filme ciertas constantes temáticas del cine de De Palma. Un elemento recurrente en la filmografía del director es la aparición de personajes que recurren a la tecnología para potenciar el alcance de sus sentidos. El repertorio de aparatos mecánicos y electrónicos es inacabable: los micrófonos amplificadores de sonido de Impacto (Blow Out, 1981), los prismáticos que permiten la mirada intrusa en Hermanas (Sisters, 1973), Doble cuerpo (Body Double, 1984) o Mission: Impossible (Id, 1996), o las cámaras de seguridad de Snake Eyes (Id, 1998). Todos estos instrumentos, sobretodo los que afectan a lo visual, son la encarnación diegética de las motivaciones e inquietudes que han configurado la estética depalmiana, la capacidad para manipular los espacios, definiendo los límites para luego romperlos, un sentido de la puesta en forma1 tan atada al cine de sus maestros como a una inercia que le lleva a concebir las escenas como retos que superar, barreras por sobrepasar. En El fantasma del Paraíso esta constante tiene dos expresiones: las cámaras de seguridad de Swam y el mecanismo que permite hablar al Fantasma. Las cámaras que tiene repartidas Swam por su mansión y por “El Paraíso” le permiten verlo todo mientras se mantiene oculto. Con ellas extiende su poder, controla las vidas de sus secuaces, de la muchedumbre descerebrada que lo adora y de los seres humanos que tiene bajo contrato de por vida (Winslow y Phoenix). Por otra parte tenemos al desdichado Winslow, traicionado por Swam incontables veces, y finalmente deformado por una plancha para hacer vinilos que además lo deja sin voz, únicamente capaz de emitir sonidos deformes, aullidos de rabia y de pena. Pero, gracias a otra de las argucias de Swam, podrá recobrar su voz gracias a un aparato electrónico, un amasijo de cables y luces gracias al cual podrá acabar su cantata encerrado en una mazmorra, un estudio musical con aspecto de habitáculo espacial rodeado de césped que ya desearía Lynch para alguna de sus películas. Tras estos ejemplos me gusta pensar en un De Palma que bien podría ser el personaje protagonista de una de sus películas, un tipo que encuentra un artilugio que le permite ver como realmente desea, un tipo que descubre que con una cámara ya no debe contentarse con la simple complejidad de la mirada natural, convirtiéndose en un profesional de la mirada artificial.

Otra de las constantes del cine de De Palma que se repiten en El fantasma del Paraíso es la aparición del personaje con máscara. Los protagonistas de sus películas son personas con doble personalidad (Vestida para matar –Dressed to Kill, 1980–, Hermanas), personajes corruptos de fachadas respetables (Snake Eyes, Impacto, Doble cuerpo), personajes indefensos de poderes ocultos (Carrie –Id, 1976–), todos ellos enmascarados, escondidos bajo las apariencias. En “El Fantasma...” el juego de máscaras es doble, primero tenemos a Winslow, que oculta su fealdad bajo una máscara que deja al descubierto únicamente su desorbitado ojo y su dentadura metálica, convirtiendo su auténtica inocencia y vulnerabilidad en una presencia atemorizante. En la otra cara de la moneda, Swam esconde bajo su “belleza” aniñada la vejez que tanto le aterroriza y la maldad que motiva todas sus maquiavélicas acciones.

El fantasma del Paraíso es una película única. En mi opinión, la mejor de su director. Una película capaz de sobrevivir al torbellino de imágenes que la componen, que supera la anarquía que la rige y que se nutre del espíritu de libertad que la engendró. «La historia de la búsqueda de ese sonido, del hombre que lo creó, de la chica que lo cantó y del monstruo que lo robó».


Fuente: Miradas

_______________________
"Huesos rotos, botellas rotas, todo esta roto"
 

 

mensajeLun 02 Ago, 2010 1:01 pm.

El gancho

3
Sexo:Sexo:Hombre

Tan entretenida como sobrevalorada. Un generoso 6.

En mi opinión es demasiado coyuntural.

 

 

mensajeMar 07 Abr, 2015 12:43 pm.

No me ha gustado nada esta historia de traición y venganza tan extravagante, como tampoco la música ni las letras. Sin embargo la que me encantó es Sweeney Todd: el barbero diabólico de la calle Fleet, de Tim Burton, que es otro musical macabro de terror. Un 3 por darle algo.

Responder

Cinépatas.com:  Foros de cinépatas:  Largometrajes

Contacta con Cinépatas.com  -  Departamento de Prensa  -  Departamento de Publicidad

Y tuve la extraña idea de que si ambos dejabamos de beber, todo sería más sencillo. Y todo se volvió más complicado.

(Los amigos de Peter)

Ver otras frases de cine