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Masculin, féminin

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Masculin, féminin 

mensajeVie 22 Sep, 2006 5:28 am.

bleu

5
Sexo:Sexo:Mujer

MASCULIN, FÉMININ

FICHA TÉCNICA


TÍTULO ORIGINAL: Masculin, féminin: 15 faits précis
AÑO: 1966
DURACIÓN: 103 min.
PAÍS: Francia
DIRECTOR: Jean-Luc Godard
GUIÓN: Jean-Luc Godard (Historia: Guy de Maupassant)
MÚSICA: Jean-Jacques Debout
FOTOGRAFÍA: Willy Kurant (B&W)
REPARTO: Jean-Pierre Léaud, Chantal Goya, Marlène Jobert, Michel Debord, Catherine-Isabelle Duport, Eva-Britt Strandberg, Birger Malmsten, Yves Afonso, Henri Attal, Brigitte Bardot, Antoine Bourseiller, Chantal Darget, Françoise Hardy, Med Hondo, Dominique Zardi
PRODUCTORA: Coproducción Francia-Suecia
GÉNERO: Drama
SINOPSIS: Paul es un joven idealista que acaba de terminar el servicio militar. Conoce a Madeleine, una joven atractiva que aspira a ser cantante pop, y trata de conquistarla. Ambos salen juntos y terminan juntos en la cama, aunque con dos amigas de Madeleine:Elisabeth y Catherine. (FILMAFFINITY)


CRÍTICA

París 1965. Chantal Goya / Madeleine viste abrigo azul y bufanda de grandes rayas horizontales, graba singles de música pop, admira a Sylvie Vartan y Françoise Hardy. Jean-Pierre Léaud / Paul bebe refrescos de cassis, llena los muros con consignas revolucionarias, prefiere a Bach y está enamorado de Madeleine. Godard se pregunta ¿cómo debería ser un film sobre la juventud? Su respuesta es "Masculin-Feminin", film-encuesta de trazo sociológico en el que la 'Historia' (de nuevo: París 1965) se entremezcla necesariamente con las 'historias' inmersas en ella (Paul y Madeleine); recurrente obsesión godardiana que traza recorridos de lo particular a lo general, de lo íntimo a lo global situando en un mismo plano de interés la guerra de Vietnam o el modo en el que se maquilla una chica.

En el libro "Introducción a una verdadera historia del cine" [1] cuando se ocupa de este film, Godard citando de memoria a Brecht, señala: «Tras las dificultades de subir a la montaña, cuando se desciende de nuevo, llegan las dificultades de la llanura» y sitúa la cima simbólica de ese ascenso en "Pierrot le fou" y "Masculin-Féminin", su película inmediatamente posterior [2], será el inicio de sus dificultades de la llanura. Esto es así porque Godard, sin dejar de buscar nuevas vías expresivas en cada una de sus películas, culmina con Pierrot la exploración del territorio desconocido y comienza a partir de entonces a establecer sus campamentos en los lugares más fértiles del recorrido. "Masculin-Féminin" sorprende por su absoluta libertad formal y la pasmosa precisión a la que ésta conduce; integrando con facilidad registros, tempos e intereses dispares. Un film de aliento absolutamente joven que determina, por el contrario, la madurez creativa de Godard, quien tras diez largometrajes y numerosos cortometrajes en tan sólo seis años de carrera [3], demuestra nuevamente su inventiva y capacidad de generar un film partiendo de una base mínima [4] y rodado además en tan sólo quince días.



imagen



Con la excusa del amor imposible entre Paul y Madeleine desde su encuentro casual en una cafetería hasta la patética muerte de Paul, se conjuga una narración a base de sketches, de exposición de ideas, a modo de anotaciones sobre la juventud y sus relaciones afectivas que alcanza la modernidad a través de cierto gusto primitivista en su puesta en escena (vía Griffith y Keaton). Godard establece un discurso en el que su voz y presencia se siente tras la cámara en cada instante, rebosante de curiosidad por las criaturas filmadas. Los chicos y chicas tomados casi siempre en parejas son "entrevistados" y posteriormente integrados con toda naturalidad en el discurso de ficción. Su búsqueda es casi 'entomológica': cómo es un chico, cómo una chica; cuáles son sus intereses; el sexo, la política y quizá, el amor. Sobre la oposición de caracteres masculinos y femeninos trabajará una escueta línea dramática: Paul y Madeleine, su amor, sus intereses dispares y la muerte haciendo aparición a su alrededor e invitando la relación al fracaso.

Godard hace surgir lo irreal —la ficción, los personajes— del entorno real, tomado en bruto, con el que trabaja —espacios y situaciones preexistentes que toma e integra en su discurso—. En sus propias palabras situar "un objeto llamado real en relación con los objetos o los sujetos llamados irreales". Momento relevante de esta proposición cuando Paul, con la excusa de estar trabajando para un servicio de encuestas parisino, entrevista a Mademoiselle 19: una especie de miss, de chica ejemplar escogida por una revista de moda. En encuadre fijo y la voz fuera de campo de Léaud (en sustitución de la voz del propio Godard, como ya hiciera en Vivre sa vie en el encuentro entre Nana y Brice Parain) la inocente muchacha, acorralada con la ilusión de estar participando en un film de la nouvelle vague, se asombrará al tener que responder a preguntas sobre la guerra del Vietnam, los métodos anticonceptivos o la lucha de clases. Hoy que se continúa hablando (y hasta la saciedad, me temo) sobre la mezcla de géneros y el trasvase de información entre lo documental y lo ficticio, echar la vista atrás a esta película de 1966 hace resaltar a nuestros ojos actuales la absoluta frescura de la propuesta (heredada directamente de Jean Rouch y germen de los ciné-tracts del '68 ) sin sentir de ningún modo la rigidez de los planteamientos teóricos, de la que suelen adolecer en numerosas ocasiones sus descendientes actuales.

"Masculin-Féminin" es un film-ensayo que tiende a la eliminación progresiva de la figura central del protagonista, de la excusa dramática, pero que se resiste todavía a abandonar por completo los cauces de la ficción y que preludia la vía formal que tomará Godard a partir de "Deux ou trois choses que je Sais d’elle" con la brechtiana presentación de Marina Vlady como "actriz encarnando a un personaje". Pero aquí, la ficción aún se deja notar y la eterna melancolía y pesimismo de Godard hacen acto de presencia imprimiendo una desesperada vitalidad al conjunto e imposibilitando de paso, la felicidad de Paul, condenado como tantas otras criaturas godardianas a una trágica y patética muerte [5]. Las luces de los anocheceres en las calles de París nunca habían resultado tan melancólicas como en esta película (lanzando otro cabo que recogerá el propio Godard años después en "Éloge de l’amour" y sus imágenes nocturnas). Película intensa, rica en meandros y sugerencias, puente entre dos de las múltiples orillas que componen la obra de Godard y quizá una de las más modestas de su autor, que pasa como de puntillas en su filmografía pero resultando a la postre, una de las más excitantes.

[1] Transcripción de una serie de charlas del cineasta en Canadá. Introducción a una verdadera historia del cine. Jean-Luc Godard. Ediciones Alphaville (1980).
[2] Con el intermedio del skecth Montparnasse-Levallois del film colectivo "Paris vu par…"

[3] Desde el estreno de "Al final de la escapada".

[4] La base "dramática" de la película se encuentra en dos relatos de Maupassant al parecer irreconocibles en el resultado y que rápidamente fueron desechados en favor de la lógica impuesta por el propio film.

[5] Las conexiones con la Nana de Vivre sa vie y el Belmondo de "À bout de souffle" o "Pierrot le fou" son numerosas.


Por Ángel Santos Touza

 

 

mensajeVie 22 Sep, 2006 1:12 pm.

Normalmente se suele hablar de una primera etapa de Godard que abarcaría desde su debut hasta "Weekend". Desde luego uno encuentra ciertos rasgos estilísticos y temáticos que permiten fundamentar esta aseveración. Y sin embargo, siempre he pensado en una clara subetapa dentro de estas películas, pues claramente como bien dice el texto de miradas de cine, con "Pierrot le fou" y "Made in USA" hay una especie de transición entre un interés más centrado (pues en Godard hay cientos de inquietudes) en lo metafílmico hasta un discurso cercano al retrato de un tiempo (el final de los 60) y una ideología ya ligada indisolublemente al Paris de aquellos años en el imaginario colectivo.
Entre "Made in USA" y su siguiente película, esta "Masculin, féminin" hay una clara diferencia: si en "Made in USA" hay una intencionalidad de reformular y deconstruir el noir de serie B y las películas de espías (como en Pierrot), en esta que tratamos el interés se desplaza del universo fílmico a una realidad "objetiva", construyendo un ensayo a medio camino entre el documental y la ficción, en un cine cada vez más cercano al de Rouch.
Seguirá estos pasos en las estupendas "La Chinoise", "Deux ou trois choses que je sais d´elle" y "Weekend", y a partir de aquí buscará otras vías mucho más radicales dentro del grupo Dziga Vertov, de las que lamentablemente ha quedado muy poco, personalmente no he visto nada de este período. Es curioso que Godard retorna a la distribución "comercial" con "Tout va bien", que es formalmente - y temáticamente- muy similar a "Weekend" y que también podría encuadrarse dentro de esa subetapa, a pesar de estar separada de ellas por varios años de cine militante.
Es con "Sauve qui peut (la vie)" y la ayuda de su nueva pareja Anna-Marie Miéville cuando Godard comienza otra etapa bastante diferenciada de las anteriores, pero esto ya es otra historia...

 

 

mensajeVie 22 Sep, 2006 3:13 pm.

bleu

5
Sexo:Sexo:Mujer

Gracias, Bressioniano. vergonzoso

 

 

mensajeVie 22 Sep, 2006 4:06 pm.

Encantado siempre de hablar de Godard guiño .

 

 

mensajeMie 28 Mar, 2007 9:52 pm.

Me enamora el personaje de Chantal Goya vergonzoso .
Una fresca mirada a la juventud parisina, con los dilemas que se plantean en torno a las parejas, esos interrogatorios donde se conoce sus posturas relativas a temas que son de interés público, temas íntimos y personales además que queda como un perfecto documento sociocultural de la Francia de mediados de los 60's. Un 9/10

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"Huesos rotos, botellas rotas, todo esta roto"
 

 

mensajeJue 13 Mar, 2008 1:26 am.

Ostras, revisándola después de varios años - y me gusta mucha más que la primera vez que la ví - me doy cuenta de un detalle curioso: en una de las secuencias en la cafeteria con Chantal Goya y Léaud, concretamente un poco antes del minuto treinta, aparece sentado y manteniendo una extraña conversación el dúo excéntrico y cómico que se encargaba de las sugerentes rupturas de tono en la dos años posterior "Les biches" de Claude Chabrol.

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El gran problema del cine es dónde y por qué comenzar un plano y dónde y por qué terminarlo (JLG)
 

 

mensajeMar 29 Dic, 2009 2:41 pm.

Buenísima. Godard nos cuenta una historia de amor, pero es evidente que la historia de amor (la historia, definitivamente) se la trae floja, van a vivir juntos pero no sale ninguna escena de mudanza ni nada, de hecho casi ni se nota la diferencia excepto en un par de momentos. La chinoise parece una especie de secuela de esta.
Creo que Godard hace un breve cameo como un hombre al que asesinan.

P.D: Me gustaba más el título Hijos de Marx y la cocacola

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La historia del cine es más grande que la del resto porque se proyecta.
 

 

mensajeMar 29 Dic, 2009 9:31 pm.

La verdad es que el título es lo peor.

 

 

mensajeJue 17 Jul, 2014 12:01 am.

Sobre la utilización de sonido.




The manipulation of sound is a critical aspect of Godard’s unique style. A story about the joy of youthful optimism and cynicism of experience, Masculin Feminin stars Jean-Pierre Léaud as Paul, a young Marxist struggling with his political convictions in mid-60′s Paris. Fresh out of the French Army, Paul is dedicated to the Communist party along with his closest friend, Michel (Robert Packard). As he falls in love with a young rising pop star, Madeleine (Chantal Goya), he is dragged further and further away from his philosophical ideologies and thrust into an environment of materialism and shallow dreams, an environment he finds both unethical and repellent. However, his love for Madeleine overpowers his political convictions which makes him question his authenticity and dedication to the party.

What Godard so artistically does in this film is make the audience empathize with Paul’s struggle through the careful use of sound. Over the opening credits, we hear Paul patriotically whistling the French anthem, written during the French Revolution after the proletariat overtaking of the monarchy. We are first introduced to Paul philosophizing in a cafe. We can hear indistinct sounds of life and chatter behind him, but we don’t see it. We don’t truly experience anything but Paul’s spoken manifesto he so desperately wants to protect. He is tucked away peacefully in his seat, his words are the only ones we need to hear. It’s not until Paul first lays eyes on the attractive Madeleine that his concentration is broken, his words are silenced, and we take part in the mundane everyday life around him.

A turning point in the film is marked with a calculated choice of music. At this point in the film, Paul and Madeleine have started a relationship and are enjoying a dinner with friends. Madeleine is gushing over her latest success in the plastic pop music business, which is completely unimpressive to Paul. Before heading off to bed, Paul puts on one of his favorite classical music scores. Madeleine ridicules his musical taste and is completely unmoved by the beauty of the score. With the choice of this one song, Godard has made the personal pursuits of the two young lovers completely polarized, Paul’s being intellectual and Madeline’s being material.

As the narrative progresses, Madeline’s fame in the music industry grows until she’s a recognizable star of the business. In one of the most devastating scenes in the film, we see Paul and Madeleine in a movie theater, chatting with a friend before the start of the movie. Over their dialogue, we hear Madeleine’s hit single playing. It’s a generic facsimile of the ordinary pop music of the mid-60′s , nothing is powerful or intellectual about it. What’s most troubling is the disjointedness of the track, stopping and going without any obvious reason. However, if we factor in Paul’s conflicted conscience torn between love and his moral convictions, we understand why the track is so stop-and-go. His needs and wants are clashing to an unbearable point.

Madeleine feels none of the conflict Paul experiences. She is completely set on nurturing her newfound fame, with or without Paul’s companionship. As we see her recording her debut album, Paul makes a bold move in the studio. In a desperate plea for Madeleine to focus on him rather than her music, Paul stands between her and the sound booth, looking her straight in the eye. She doesn’t even seem to notice his presence as she continues recording one of her songs, the music unheard to Paul and us. She chooses fame without saying a word, singing to the music he has all along rejected.

The last we hear of Paul is through an extra-diegetic monologue over a silent montage of Parisian pedestrians. Just like the first scene, we are listening to Paul philosophize, but this time we can’t see him. We see only what he so strongly opposes in life- consumerism, materialism, capitalism and the commonplace existence of non-intellectuals. There is a sadness in his voice, a loss of spark and zest, without the hope he once had for his nation. The film ends with the death, likely suicide, of the young optimist.

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"Siempre he podido trabajar con cualquiera que no deseara éxito.” (John Cassavetes)
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