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El dinero

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El dinero 

mensajeLun 30 Oct, 2006 1:17 am.

imagen

TITULO ORIGINAL L'Argent
AÑO 1983
DURACIÓN 84 min.
PAÍS Francia
DIRECTOR Robert Bresson
GUIÓN Robert Bresson
MÚSICA Johann Sebastian Bach
FOTOGRAFÍA Pasqualino De Santis
REPARTO Christian Patey, Sylvie van den Elsen, Beatrice Tabourin, Vincent Risterucci, Michel Briguet, Caroline Lang
PRODUCTORA Coproducción Francia-Suiza
Sinopsis: Basado en la narración corta de Leon Tolstoi "El billete falso". Yvon es un joven que es injustamente acusado de traficar con dinero falso. A partir de ese error judicial, los reveses que le van dando en la vida y el ambiente en el que se mueve el protagonista durante su estancia en prisión le van transformando en una persona diferente cuya ética se ve lanzada hacia el crimen...


"El dinero abre puertas, puertas que se van cerrando escalonadamente como fichas de un dominó, la única puerta abierta la del final, una puerta abierta a la esperanza o al vacío, la más cerrada de todas, la puerta del cinematógrafo, el primer plano de Bresson en “Affaires Publiques” una mujer cantando en off, esperando oir, y su último plano en “L´argent” un grupo de personas a la espera de que salga alguien por una puerta, esperando ver, se cierra el círculo, volvemos a los orígenes, el cinematógrafo ha muerto.

Los sucesos se encadenan con una implacable lógica, de efectos que preceden a las causas, de nuevo un encadenado de greguerías, como al principio, que conducen a la muerte, o a la cárcel, la muerte en vida.

Si en “Pickpocket” Michel encuentra y reconoce el amor en la cárcel, por carta, en “El dinero” Yvon lo pierde, también por carta. Si en “Pickpocket” Bresson define el amor por la ausencia de la persona amada, en “El dinero” define el amor por su ausencia, por la ausencia del amor, lux umbra dei.

“Fuera no, fuera siempre parece todo verdad, por desgracia. Y luego cuando llegas aquí comprendes que también es mentira. Te crees que sales pero entras” Carmen Martín Gaite.

Y en la que la emoción, los sentimientos ya no tienen cabida, la vida, Dios, es un mecanismo implacable que aplasta al ser humano, la única forma de escapar al destino inexorable, la muerte, el suicidio o el asesinato, o la prisión, la única libertad posible, la libertad como la falsa moneda, que de mano en mano en mano va y ninguno se la queda.

Su película más objetiva, Bresson observa fríamente a sus personajes, sin dar ninguna explicación o justificación psicológica a sus comportamientos, si en sus anteriores películas los sentimientos conducían a la acción, ahora los personajes se mueven guiados por su falta de ellos, por su absoluto y desesperado nihilismo, todo está mediatizado por el dinero, Dios ha bajado a la tierra en forma de papel timbrado, Dios y el Diablo se confunden, se acabaron las referencias externas, internas, todo es posible, nada es posible, vida y muerte tienen el mismo valor, ninguno, mata porque no puede morir, muerte o muerte"

Julio Pollino Tamayo

Crítica: Bresson mueve a los personajes por donde quiere dotándolos de una parsimonia alucinante. Parecen unos robots más que seres humanos, fríos en sus sentimientos. El comienzo arranca muy bien y la escena final es magnífica pero todo ese rollo carcelario como que le hace perder el ritmo. Parece que hubiera agarrado una cámara oculta y se hubiera lanzado a la calle a filmar lo cotidiano. sorprendido Un 8/10

 

 

mensajeLun 30 Oct, 2006 1:27 am.

Inmensa. En filmaffinity dejé esto escrito (que forma parte de un texto más extenso):

Si bien en gran parte de la obra bressoniana- hasta Mouchette- , los senderos del azar conducen finalmente a un sentido revelado, bien sea a través de la gracia o la redención, en la última parte la presencia de Dios se convierte en ausencia, y las imágenes apuntan hacia otra presencia, la del Mal. Parece que para Bresson un universo vacío está expuesto únicamente al mal, y se corre el riesgo de que el azar nos conduzca a él, al Diablo. Éste se erige como única presencia, y por el contrario, el camino de la lucidez no lleva más que al hastío y la angustia de un vacío existencial, como el protagonista de Le diable probablement, cuya muerte sobreviene de forma muy distinta a la de Mouchette, porque en su caso sospechamos que tampoco soluciona nada, y es más bien consecuencia de una renuncia que redención. Es una muerte patética y abrupta, alejada del heroísmo o misticismo de otras muertes en su cine. Y todavía va más allá en L´ Argent, que culmina en una serie de asesinatos gratuitos que tan siquiera conllevan algún tipo de renuncia explícita (más bien la conducta del protagonista deviene de alguna forma en una negación de la moralidad y justicia, merecida o inmerecida, real o utópica) – y no digamos ya liberación. Se diría que el acto de matar se alza como la expresión más pura de nihilismo, como negación de todo sentido, hasta del sentido de la renuncia, del propio acto de negar, que podía ser el único asidero del protagonista de la anterior Le diable probablement. De la redención del morir a la muerte como no-vida, como el cero absoluto. Del jansenismo religioso a un Universo condenado al absurdo: esta parece ser la evolución temática del cinematógrafo bressoniano.

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El gran problema del cine es dónde y por qué comenzar un plano y dónde y por qué terminarlo (JLG)
 

 

mensajeLun 30 Oct, 2006 1:39 am.

Por cierto me gusta mucho esta parte:

Y en la que la emoción, los sentimientos ya no tienen cabida, la vida, Dios, es un mecanismo implacable que aplasta al ser humano, la única forma de escapar al destino inexorable, la muerte, el suicidio o el asesinato, o la prisión, la única libertad posible, la libertad como la falsa moneda, que de mano en mano en mano va y ninguno se la queda.

Aunque más que de Dios, que en el Bresson más pesimista permanece ausente, el Mal que alberga la vida es el mecanismo implacable, y su absurdo - vacío que lo llena todo- aplasta cualquier esperanza; ni el suicidio es positivo, ni el asesinato, ni la cárcel, lo más terrorífico es que Bresson parece decirnos que tampoco es negativo: carece de valor,viene a ser una elección más, dada al azar en un mundo donde nada tiene una explicación ni un sentido. Esto le acerca al Beckett de la posguerra (por cierto, no sólo en la desesperanza y el nihilismo; sería interesante trazar lazos entre la depuración del lenguaje efectuada por el irlandés, su énfasis en las palabras y los silencios, y la depuración de Bresson con el cinematógrafo, así como, a su vez, su énfasis en las partes y el silencio. Ahora bien, Beckett se lo toma todo con sentido del humor, y Bresson... no).

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El gran problema del cine es dónde y por qué comenzar un plano y dónde y por qué terminarlo (JLG)
 

 

mensajeLun 30 Oct, 2006 9:36 pm.

Bressoniano me podrías explicar más a fondo de que trata esta peli que parece que no la he entendido muy bien. Cuando la vi pensé que iba a ser un collage de historias todas relacionadas con los billetes falsos que pasarían de mano en mano por diferentes personajes pero veo que no fue así y se concentró la historia en el plomero y su cambio personalidad sin explicación alguna.
Thanks guiño

 

 

mensajeLun 30 Oct, 2006 10:40 pm.

No hay nada que entender; esa parece ser la revelación, la última palabra de Bresson antes de callar para siempre. La película habla sobre la falta de sentido en un mundo dónde todo parece sometido a las leyes del intercambio de capital; esa es la única verdad, la del poder del dinero. Todo lo demás permanece incierto y vacío de contenido, en concreto no hay motivación psicológica en el personaje de Yvon, que adquiere, como dice Santos Zunzunegui, “una opacidad irreductible”. Y sigue: “Nada en el comportamiento anterior del personaje autoriza a buscar una explicación razonable a lo que sucede. De esta forma , nos damos de bruces, de lleno, con ese mecanismo tan bressoniano, de la implacable aparición de una fuerza exterior a los personajes a la que todo se somete”. Fuerzas que emanan en última instancia de la fuente del dinero, encarnación del mal absoluto, “un objeto que es, al mismo tiempo material e inmaterial, equivalente universal por excelencia, instrumento privilegiado de intercambio”. Y da en el clavo cuando dice: “A condición de entender que Dios no tiene otra forma que la del Diablo y que éste cuando decide materializarse adoptará la forma visible más abstracta posible curiosamente compatible con su extrema materialidad, la del dinero. Esto es lo que enuncia un compañero de celda de Yvon cuando monologa en voz alta: << ¡Oh dinero!, Dios visible, ¿qué no nos harás hacer?>>.”

Espero haber arrojado un poco de luz sobre esta película, aunque su complejidad y capas de lectura hacen que pueda reinterpretarse y profundizarse de innumerables formas.

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mensajeLun 30 Oct, 2006 11:42 pm.

Bressoniano escribió:
No hay nada que entender; esa parece ser la revelación, la última palabra de Bresson antes de callar para siempre. La película habla sobre la falta de sentido en un mundo dónde todo parece sometido a las leyes del intercambio de capital; esa es la única verdad, la del poder del dinero. Todo lo demás permanece incierto y vacío de contenido, en concreto no hay motivación psicológica en el personaje de Yvon, que adquiere, como dice Santos Zunzunegui, “una opacidad irreductible”. Y sigue: “Nada en el comportamiento anterior del personaje autoriza a buscar una explicación razonable a lo que sucede. De esta forma , nos damos de bruces, de lleno, con ese mecanismo tan bressoniano, de la implacable aparición de una fuerza exterior a los personajes a la que todo se somete”. Fuerzas que emanan en última instancia de la fuente del dinero, encarnación del mal absoluto, “un objeto que es, al mismo tiempo material e inmaterial, equivalente universal por excelencia, instrumento privilegiado de intercambio”. Y da en el clavo cuando dice: “A condición de entender que Dios no tiene otra forma que la del Diablo y que éste cuando decide materializarse adoptará la forma visible más abstracta posible curiosamente compatible con su extrema materialidad, la del dinero. Esto es lo que enuncia un compañero de celda de Yvon cuando monologa en voz alta: << ¡Oh dinero!, Dios visible, ¿qué no nos harás hacer?>>.”

Espero haber arrojado un poco de luz sobre esta película, aunque su complejidad y capas de lectura hacen que pueda reinterpretarse y profundizarse de innumerables formas.
pensativo

Me parece cojonuda tu explicación, será motivo de darle un par de revisionadas más para poder apreciar mejor todo lo que mencionas.

Saludos.

 

 

mensajeSab 02 Feb, 2008 4:55 am.

Comparto este interesante artículo con uds. para conocer un poco más de esta obra:

Construye tu película sobre el blanco,
el silencio y la inmovilidad.”
Robert Bresson, Notas sobre el cinematógrafo

Pocas son las filmografías en la historia del cine en las que la agudeza expresiva y la unidad de estilo permiten establecer un sistema de reenvíos eficientes con la literatura de la que se sirve. Para enhebrar textos con imágenes y sonidos, o mejor dicho trasegarlos de un modo personal, pocos como Robert Bresson (1907-1999). Trazando una poética de la predestinación, al margen de tendencias, modas, la evolución técnica o la demanda del público, Bresson consolidó desde la década del cincuenta un programa de trabajo con opciones éticas y estéticas perfectamente definidas que apenas y podían cubrir los rasgos de una personalidad austera y escéptica. Por eso puede considerársele un elegido.

Y sin embargo se mueve…
Raoul Walsh el afamado artesano del cine clásico norteamericano dijo alguna vez “si no se tiene una historia no se tiene nada”. En el caso de El dinero (L'argent, 1982) síntesis y culminación del arte del cinematógrafo, la historia adquiere una importancia capital. Bresson apela –primero- al lado sensorial del espectador, que sigue con atención el curso del dinero falsificado, circulando de mano en mano en la pequeña ciudad francesa. Desde los niños burgueses quienes insatisfechos con sus propinas falsifican un billete para estafar a los dueños de un estudio fotográfico. En segundo plano, la cadena de delito e impunidad convoca la espiritualidad del auditorio que alcanzará un punto muy alto con la acusación injusta contra Yvon (el obrero), su condena y se cerrará con la purgación catártica finalmente. La adaptación libre de un relato de León Tolstoi no es ajena a la criminología sociológica objetiva planteada por Emilio Durkheim: “las razones de la delincuencia se encuentran en la relación directa con el grado de integración al grupo; nivel de integración que es determinado por el comportamiento”. Al respecto, pudorosa o perversamente –cuestión que no nos proponemos resolver- Bresson oculta detrás de lo que se ve en pantalla los terribles actos de Yvon hacia el final de la película. Con esta observación no pretendemos hacer de El dinero una película-tesis, sino simplemente exponer las perseverancias estilísticas de un autor que no pocas veces se coloca al límite de la abstracción, abstracción que no convoca al símbolo ni tiene que ver con la estilización expresionista (no hay en la escena aludida ni el imperio de la imagen ni la subjetividad desenfrenada típicos del expresionismo). Más bien subyace lo que hay de automático en lo humano.

Bresson reclamó para su obra la denominación de la patente Lumiére, o sea el cinematógrafo: “aparato que registra imágenes en movimiento”. Sin embargo en El dinero lo fundamental no reside en la raíz kinema, en el movimiento, sino en lo de grafo. Se escribe sistemáticamente con un aparato que graba trozos de tiempo y espacio, a veces con mínimo movimiento, expulsando cualquier residuo teatral. El dinero es un ejercicio meticuloso de transposición de la letra en imagen en color, que rehuye la función de ilustración del texto original, y que expresa una caligrafía personal, una caligrafía diferente ejecutada con lo visto y oído, con su propio ritmo y respiración.

De los modelos
Se ha imputado frialdad y desdramatización al sistema actoral de Robert Bresson. No estamos de acuerdo. La relación de cuerpos, rostros y acciones humanas ajena al nombre de actores famosos proviene de una concepción de lo actoral fundada en el repudio de la interpretación. Profesionales o no, los actores siempre deben buscar un nivel de dependencia singular, que afirme un hermetismo trascendental. Por eso Bresson prefirió llamarlos “modelos”. En una entrevista concedida a Jean-Luc Godard y a André Delahaye para los Cahiers du Cinéma (Nº 168) decía: “el actor es una marioneta que hace gestos. Y esto llega a tal extremo que para mí, ahora, la mayor parte de los filmes (por eso me es tan desagradable ir al cine) me parecen concursos de muecas”.

Puesta en escena
En El dinero, el cineasta dejó en claro que la ficción se arma en un lugar posterior al rodaje. El registro solo marca trazos aislados, de poca significación a no ser por el peso del automatismo o la irrupción de lo accidental (recuérdese que la película sub examine transcurre en el silencio y el ensimismamiento de los personajes que solo se altera por un gesto espontáneo o inerte como el que ocurre en los locutorios de la prisión). Para Bresson la ficción se construye en la instancia del armado de las imágenes ópticas y sonoras, la del ritmo impuesto por el montaje. Los torsos, rostros y manos bressonianos así como los objetos y lugares son cifras de una ecuación a determinarse en la edición. La frontalidad es sustituida sistemáticamente en El dinero por el desencuadre y el sobreencuadre, dos recursos de composición de la pantalla que enfatizan las fronteras del adentro y el afuera. Habilita, entonces para el espectador, un espacio constructivo. Exige de él una visión de los personajes con un prejuicio de otredad, mejor dicho, externos a uno mismo. Y sin embargo semejantes. No es empatía alguna la que despiertan personajes como Yvon, los adolescentes, los propiestarios del estudio de fotografía o el lúmpen-dependiente (incluso la mujer y su familia brutalmente asesinadas) sino una emoción compleja a la que no es ajena la piedad.

El ojo es perezoso, el oído, por el contrario, inventa
Bresson decía: “Si se requiere solo al ojo, el oído se impacienta. Si se requiere solo al oído, se impacienta el ojo. Utiliza esas impaciencias.”. El progresivo vaciado de la pantalla (desencuadre; v.gr. Yvon asesina a sus anfitriones), o la confrontación de la mirada del espectador con una superficie compacta e infranqueable (sobreencuadre; v.gr. la puerta de la celda que franquea la impaciencia de Yvon por la fuga de un delator) donde lo significativo se sitúa en la escucha, es otra de las características expresivas de El dinero. Los ruidos espaciados, diferenciables e identificables por la sobreamplificación (recordar el cacharro que Yvon no deja de rozar sobre el piso de su celda mientras planea su intento de suicidio) son ruidos al borde de lo intolerable, inolvidables. El realizador dijo a Godard: “…el oído es mucho más creador que el ojo”.

Conclusión
Existe en El dinero como en toda la obra bressoniana un ejercicio continuo de la separación. Del cinematógrafo respecto del teatro, del modelo respecto del actor, del espectador en relación con ese tejido audiovisual que no debe ser visto como espectáculo, de las acciones y padecimientos de los personajes respecto de un observador al que no se le pide identificación alguna. Los objetos cotidianos, domésticos, encuadrados obsesivamente fijos y a corta distancia. Acciones recortadas, ballets de manos intercambiando billetes, abriendo cartas o sirviendo comida. Hay en Bresson una atención a los automatismos cotidianos. Por eso la motivación para escribir este ensayo. Porque en las acciones de los personajes de El dinero no hay conciencia, ni sentimiento ni intención; porque los personajes sin interioridad son propios de la modernidad acabada. Tal vez en las exigencias planteadas al espectador radica el culto minoritario al “cine abierto” de Robert Bresson y su distancia respecto del cine del apuramiento y la distracción.


Fuente: Link

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"Huesos rotos, botellas rotas, todo esta roto"
 

 

mensajeDom 09 Oct, 2011 9:41 pm.

Como curiosidad: con el ultimo voto entra en el ranking cinepatas, en primer puesto.
Una feroz critica social sobretodo en su primera parte donde el único protagonista es el dinero, es también un retrato de la alienación del individuo, desde el principio el tipo va rodando sin tener capacidad de decisión, de una pequeñez se va haciendo una bola, por puro azar, hasta que esa bola explota. Me parece mucho mejor que su penúltimo trabajo, esta trama es mas compleja y al mismo, tiene buen ritmo, cuenta bastante en poco. habrá influido bastante en Haneke, aunque ni el llega a esos limites de pesimismo.

 

 

mensajeDom 11 Dic, 2011 9:40 pm.

Empieza bien, con ritmo, pero a partir de los 20 minutos empieza a diluirse y cada vez que pasan los minutos estás esperando a que acabe. He visto 3 de Robert Bresson, ésta es la única que no me ha gustado. La idea está bien, el planteamiento, la moraleja de que un hombre, sin comerlo ni beberlo, se ve envuelto en una serie de circunstancias que lo llevan a la cárcel, a delinquir y a pensar sólo en el dinero, justo por lo que ha sido encarcelado injustamente. Pero esta película aburre a las ovejas. Un 2 y va para abajo, aunque ahora se pondrá primera El padrino, otra que tal baila.

 

 

mensajeMar 14 Ago, 2012 12:03 am.

Ghibliano

2
Sexo:Sexo:Hombre

Aunque yo le he dado un 6, pienso algo parecido a M1980. No le pongo en duda su potencia discursiva pero sí lo hago con su sentido del ritmo, es una película que te expulsa. Se me hizo muy pesada y no estoy hablando precisamente de una constante en Bresson, ya que de las cuatro que he visto Un condenado a muerte se ha escapado me parece magistral, Pickpocket se le acerca y Al azar de Baltasar no me llama tanto pero me sigue pareciendo disfrutable y con una gran capacidad de evocación.

 

 

mensajeMar 30 Sep, 2014 8:48 pm.

Ienaga

6
Sexo:Sexo:Hombre

El ritmo varía en función de la película, igual que varía el tempo en función de la pieza musical; por eso no hay ningún ritmo que "expulse" al espectador, Ghibiliano. Mejor dicho, te expulsa si no estás acostumbrado o no te gustan las películas pausadas, pero esto es un asunto estrictamente personal; un "problemilla" del espectador, no de la película. guiño

Nadie se quejaría de la lentitud de un réquiem ni de la velocidad del rock; es lo suyo, porque cada tipo de música requiere de un tempo propio. Lo mismo sucede en el cine.

 

 

mensajeMar 03 Nov, 2015 12:22 pm.

Ghibliano

2
Sexo:Sexo:Hombre

Ienaga escribió:
El ritmo varía en función de la película, igual que varía el tempo en función de la pieza musical; por eso no hay ningún ritmo que "expulse" al espectador, Ghibiliano. Mejor dicho, te expulsa si no estás acostumbrado o no te gustan las películas pausadas, pero esto es un asunto estrictamente personal; un "problemilla" del espectador, no de la película. guiño

Nadie se quejaría de la lentitud de un réquiem ni de la velocidad del rock; es lo suyo, porque cada tipo de música requiere de un tempo propio. Lo mismo sucede en el cine.

A buenas horas leo yo esto...

...y aunque haga ya casi cuatro años que no veo El dinero tengo que decir que no. Que ojalá fuera tan fácil dar en el clavo. Decir que no estoy acostumbrado cuando había visto otras tres películas suyas (tres que me gustaron más) me parece muy aventurado, decir que no me gustan las películas pausadas es tirar a ciegas. Y rotundamente falso, también. Y eso que ni siquiera hablé de intencionalidad al mencionarla, para mí esta película es tan coherente consigo misma y con sus intenciones como quiera, a mí simplemente no me llega. Que sea problema mío o de la película es un apunte semántico innecesario, y en cierto modo, una forma de establecer una posición de inferioridad, cuando lo que ha fallado es la comunicación.

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