Cinépatas.com

¡Locos por el CINE!


Página alojada en CDmon. Apóyanos usando sus servicios

Cinépatas.com:  Foros de cinépatas:  Cultura y espectáculos

Mitos y leyendas

Compartir tema
Pág. Anterior  1, 2, 3  Siguiente Responder
 

 

mensajeMie 11 Abr, 2007 5:49 pm.

Corsario escribió:
A mí siempre me han gustado las de Becquer, sobretodo esta:

Los ojos verdes



De mis favoritas

_______________________
Si piensas que soy mala.......... es que no conoces a mi madre!!
 

 

mensajeDom 15 Abr, 2007 8:21 pm.

Beowulf

Hygelac era rey de los Jutos y su sobrino era Beowulf. Ya siendo muy joven, Beowulf dio muestras de su gran valor en una batalla contra los suecos.
Pero su primera gran hazaña consistió en su lucha contra Breka (uno de los nobles de la corte de su tío). Los dos empezaron una lucha a espada. En el fragor de su batalla terminaron por sumergirse en las aguas del mar, donde siguieron luchando. Cinco días enteros estuvieron nadando y peleando, hasta que una tempestad les separó. Breka fue arrastrado a la orilla, pero Beowulf lo fue hacia unas colinas, donde resistió el embate no sólo de las olas, sino de las hostiles ondinas y otros monstruos marinos que le atacaron. Cuando ambos contendientes regresaron ante el rey y contaron su historia, Breka recibió un premio, pero a Beowulf su tío le regaló su preciada espada, Nägeling, y fue reconocido por todos por su extraordinario valor.

Un día llegó a su corte un trovador que contó lo siguiente :
Para celebrar el fin de la construcción del castillo de Heorot, el rey de Dinamarca, Hrothgar, había celebrado un gran banquete en el salón principal del castillo. Una vez acabado este, todos se retiraron a descansar dejando en el salón un cuerpo de guardia de los 32 hombres más valerosos del reino. Cuando por la mañana los sirvientes entraron, vieron con horror que todas las paredes estaban manchadas de sangre, de los hombres no había ni rastro y sólo se veían unas gigantescas pisadas ensangrentadas que se dirigían a las aguas de un lago. Todo parecía obra de un terrible monstruo: Grendel, que había sido expulsado hacía años por un mago, pero que había vuelto. El rey ofreció una cuantiosa recompensa por matar al monstruo, pero nadie se había atrevido a ello.
Beowulf se sintió enseguida atraído por la empresa y se embarcó rumbo a Dinamarca acompañado por catorce hombres.

Llegados ante el rey Hrothgar, fueron recibidos con gran alegría y después de un gran banquete el rey y su séquito abandonaron el salón quedando en él solamente Beowulf y sus compañeros. Todos los compañeros terminaron quedándose dormidos, solo Beowulf veló durante toda la noche. Casi amanecía ya cuando Grendel apareció silenciosamente. Arrancó de un tirón los cerrojos y las barras que protegían la puerta y abalanzándose dentro del salón agarró y devoró a uno de los durmientes. Agarró después un segundo cuerpo, el de Beowulf. Se entabló en la oscuridad una terrible lucha entre ambos, en la cual Beowulf consiguió arrancar de cuajo el brazo de su adversario. El monstruo huyó, herido de muerte, hacia su guarida en el lago, dejando tras de si un rastro de sangre.
Cuando amaneció tanto los compañeros del héroe como el rey y su corte contemplaron asombrados el tamaño y la fuerza del brazo del monstruo, el cual colgaron del techo de la sala.

imagen

Todo fueron felicitaciones y regalos y se festejó la victoria con un banquete. Tras el, todos se fueron a dormir, dejando a los hombres del rey de guardia, pues se creía que ya no había ningún peligro. Pero en el silencio de la noche otro monstruo apareció. Era la madre de Grendel, que silenciosamente cogió el miembro cortado de su hijo y se marchó del lugar, no sin antes llevarse a Asker, el amigo más intimo del rey.
Llegada la mañana Beowulf se ofreció a ir a matar a la madre de Grendel en el propio refugio de esta.

Siguió el rastro de sangre, hasta que llegó a una colina que sobresalía en las aguas de un pozo. En lo alto de la colina estaba la cabeza de Asker, para anunciar a los que se aventuraran en el lugar de la suerte que les esperaba. Beowulf se zambulló en el pozo y a su paso salían innumerables monstruos que le atacaban y a los que iba matando con su espada. Por fin la lucha fue con la misma madre de Grendel, a la que el héroe pudo cortar la cabeza.
Se adentró en una cueva y encontró a Grendel que aún agonizaba y le cortó también la cabeza. Llevándose la cabeza nadó hacia el exterior, tarea nada fácil pues las aguas al mezclarse con la sangre de los monstruos muertos había alcanzado tal temperatura, que se le derritió la espada.
Al volver ante el rey con este trofeo todo fueron alegría y agasajos. El rey hizo a Beowulf y a sus hombres numerosos regalos y todos juntos se volvieron felices a su tierra.

Pasaron varios años en paz, allá en su tierra, hasta que los frisios empezaron a atacar las costas del reino. Saqueaban y quemaban todo a su paso para volver luego a sus barcos y huir con rapidez. El rey Hygelas y Beowulf decidieron invadir el reino de Frisia. Pero en esta invasión el rey Hygelas fue muerto en una emboscada de los frisios y Beowuf hubo de volver a su tierra.
La viuda del rey, preocupada por las posibles discordias que pudieran producirse en el reino por la falta de un rey fuerte (Hardred hijo y heredero del rey Hygelac era aún un niño) ofreció la corona a Beowuf, pero este se negó y levantando sobre su escudo al pequeño Hardred, declaró que le protegería y reconocería como rey toda su vida.
Hardred llegó a la mayoría de edad y fue un gran rey. Pasaron años de paz hasta que llegaron al reino dos hijos del rey Othere, que se habían rebelado contra su padre. Hardred les dio refugio, pero cuando les propuso que hicieran las paces con su padre, el mayor sacó la espada y mató a Hardrer. Uno de los seguidores del rey mató al asesino, pero el pequeño de los hermanos, Eadgils, logró huir.

Esta vez Beowulf aceptó la corona. Eadgils se había convertido en rey de Suecia y vino con un ejercito a vengar la muerte de su hermano. La expedición fue aniquilada por Beowulf y Eadgils murió en la lucha.

Beowulf proporcionó cuarenta años de paz, y siendo ya anciano le llegaron noticias de que en unas montañas cercanas se guarecía un dragón que estaba asolando la comarca. Los lugareños le pidieron que les librara del monstruo, y a pesar de su avanzada edad, no quiso negarse.
Beuwulf fue a su guarida y le retó al combate. Pero las fuerzas del héroe ya no eran las de antaño, y la batalla sobrepasaba sus posibilidades. Sólo consiguió matarle gracias a la ayuda de su fiel amigo Wiglaf. Pero Beowulf había sido tan malherido que comprendió que no sobreviviría.
El dragón escondía en su guarida un enorme tesoro que sería para su pueblo, por lo cual el héroe murió feliz, porque perdía la vida en una aventura heroica, que había además proporcionado riquezas materiales a su pueblo.
Fue enterrado según su voluntad, en un montículo, desde el que podía verse el mar y que llevaría su nombre.

Héroe mítico anglosajón.

_______________________
"Cuanto más amargo es el combate, más dulce la victoria"
 

 

mensajeLun 16 Abr, 2007 2:37 am.

aviloa

6
Sexo:Sexo:Mujer

me ha encantado sonrisa

_______________________
Cuando estes en lios y te estes portando mal..dame un silbidito
 

 

mensajeSab 21 Abr, 2007 2:27 pm.

Belerofonte

La historia de este héroe así como la de la mayoría de los héroes mitológicas está llena de viajes y aventuras, el héroe busca la aventura. Belerofonte fue un gran héroe griego que derrotó a la Quimera y a las Amazonas con la ayuda de Pegaso, quien era un caballo con alas que nació de medusa cuando Perseo (otro héroe Griego) le cortó la cabeza. Belerofonte era un joven fuerte y valiente, hijo de Glauco rey de Corinto, que había caído en desgracia a causa de haber matado a su hermano accidentalmente mientras cazaban en el bosque. Su nombre original era Iponoo pero después del fatídico accidente se lo cambio por Belerofonte (Asesino de Belero).

Para enmendar su crimen decidió marchar a Tirinto con el rey Preto para que éste le purificara por el asesinato. Había sido nuestro héroe bien recibido en Tirinto cuando la esposa de Preto, Antea, lo encontró favorable y se le insinuó, puesto que se había enamorado de el, y lo intentó seducir. Ante las negativas del joven príncipe, la reina hizo uso del resentimiento y buscó venganza por haber sido repudiada. La venganza, consistió en acusar a Belerofonte con Preto de que éste había intentado violarla. En respuesta a la ofensa, Preto decidió matarlo, sin embargo no se atrevía a violar las leyes de hospitalidad que podrían traer el disgusto de los dioses así que decidió encargar el problema a alguien más: Yóbates, rey de Licia y suegro. Le entregó una nota a Belerofonte para que se la entregara a Yobates, la nota decía: "El portador de esta carta debe morir, pues ha intentado violar a tu hija Antea". Belerofonte emprendió el viaje, y cuando finalmente la carta fue entregada, Yóbates quedó impactado, y aunque tenía intenciones de cumplir lo dictado por la carta tenía el mismo problema de Preto, las leyes de hospitalidad, sin embargo, para disfrazar el asesinato Yóbates le encargó a Belerofonte que matara a la Quimera, un terrible mounstruo con una cabeza de león, otra de cabra(así como el cuerpo), y cola con cabeza de dragón, que despedía llamas ardientes por sus fauces, y era la mascota de su enemigo, el rey de Caria. Yóbates tenía la esperanza de que la Quimera matara a Belerofonte, puesto que ya muchos valientes y nobles guerreros habían intentado exterminarla logrando solamente perecer en el intento. Belerofonte sabía que la Quimera había devorado a otros tantos valientes pero decidió llevar a cabo la dura tarea sin dudas pues se había había enamorado de Filonoe, hija de Yóvates y deseaba desposarla.

En su camino a su encuentro con Quimera, hacia las regiones del sur, encontró a la diosa Atenea, quien había resuelto ayudarle en la dificil tarea. Con objeto de esto le entregó unas bridas de oro con las cuáles podría controlar a Pegaso y este le ayudaría a pelear contra Quimera. Se decía que Pegaso bajaba del olimpo de vez en cuando a beber de las frescas aguas del río Hipocrene, río que según el mito, nació de cuando pegaso tocó la tierra por primera vez. Esperó varios días en el lugar hasta que Pegaso bajó a beber agua, justo en el momento oportuno, Belerofonte saltó sobre el blanco corcel, reaccionándo éste violentamente tratando de desmontarlo, en ese momento, consiguió ponerle las bridas doradas y pegaso se volvió inmediatamente dócil y apasible. La velocidad de Pegaso era impresionante y Belerofonte se sintió fuerte y poderoso montado en el, fue entonces que partió a enfrentarse a la horrible Quimera.

La Quimera trató de convertir en cenizas a nuestro héroe, sin embargo, el veloz vuelo de Pegaso lo mantuvo libre de los furibundos y potentes ataques de la terrible bestia, fue así que con gran agilidad consiguió asestarle varias flechas, para finalmente lanzarle una lanza de plomo directo a sus fauces. La lanza se derritió y el plomo derretido resbaló por la garganta de la bestia, quemando sus órganos y ocacionándole la muerte.


imagen

Bañado en victoria y gloria, Belerofonte regresó a la corte de Yóbates, quien no c0ontento con esto, le pidió otradisparatada y arriesgada misión, combatir al pueblo salvaje de los sólimos, aliados de las amazonas. Belerofonte cumplió nuevamente con la tarea con la ayuda de pegaso, dejando caer grandes rocas sobre sus cabezas, fuera del alcance de sus flechas. Yóbates, sumamente contrariado por no poder hacer que muriera, decidió hacerlo asesinar. Sorpresivamente Belerofonte regresó a la corte sin un rasguño: había logrado deshacerse de sus asaltantes fácilmente. Es entonces cuando Yópates al notar que ninguna de sus conspiraciones rendían resultados, se dio cuenta de que aquel joven debía estar favorecido por los dioses y que su yerno debió haberse confundido o su hija mentir y decide contarle la verdad, que había sido una mentira de Antea. Belerofonte decide hacerla pagar por ello y finge estar enamorado de ella convenciéndola de huir con él hacia Tirinto. Volando sobre el lomo de Pegaso, Belerofonte se encaminó hacia el mar y empujó a Antea a las aguas, quien cayó sobre las rocas de la costa, muriendo. Belerofonte logró desposar a la hija de Yóbates Filonoe.

Con el tiempo Belerofonte adquirió más fama y gloria hasta el punto en que se volvió orgulloso y soberbio, y decidió ir al mismo Olimpo montado en pegaso y fraternizar con los dioses. Zeus, ante semejante osadía decidió castigarlo, para lo cual envió a un simple mosquito a que lo confrontara, el mosquito picó en los riñones a pegaso y este se enfureció, haciendo que Belerofonte perdiera el equilibrio y cayera. Belerofonte no murió en la caída pero quedó lisiado de por vida y estuvo condenado a vagar por el mundo añorando las viejas glorias pasadas, mientras Pegaso regresó al cielo donde se convirtió en una constelación.

Mito griego

_______________________
"Cuanto más amargo es el combate, más dulce la victoria"
 

 

mensajeDom 29 Abr, 2007 4:33 pm.

Kusanagi-no-Tsurugi

De acuerdo con el libro Kojiki, el dios japonés Susanoo se encontró con una familia afligida dirigida por Ashi na Zuchi de camino a la provincia de Izumo. Cuando Susanoo le preguntó a Ashi na Zuchi, le dijo que su familia estaba siendo devastada por la terrible serpiente de ocho cabezas llamada Yamata-no-Orochi de la provincia de Koshi, que consumió siete de las ocho hijas de la familia y que la criatura estaba yendo detrás de la octava, Kushinada. Susanoo se dispuso a investigar al monstruo, y tras un encuentro abortado, volvió con un plan para derrotarlo. A cambio, pidió la mano de Kushinada para casarse, lo cual se le concedió. La transformó temporalmente en un paine para tener su compañía en la batalla y detalló su plan.

Supervisó la preparación de ocho tinajas de sake que se deberían poner en plataformas individuales posicionadas detrás de una cerca con ocho puertas. La criatura mordió el anzuelo y pasó cada una de sus cabezas a través de las diferentes puertas. Aprovechando la distracción, Susanoo atacó y mató a la bestia. Decapitó cada cabeza y después continuó por las colas. En la cuarta cola, descubrió una espada grande dentró del cuerpo, a la que llamó Murakumo-no-Tsurugui y que presentó a la diosa Amaterasu para zanjar una vieja deuda.

imagen

Generaciones más tarde, bajo el reinado del XII emperador, Keikō, la espada fue dada al gran guerrero Yamato Takeru como parte de un par de regalos dados por su tía Yamato Hime, la doncella del santuario Ise, para proteger a su sobrino en tiempos de peligro.

Esos regalos vinieron bien cuando Yamato Takeru fue engañado para acudir a un campo abierto durante una expedición de caza de un señor de la guerra traidor. El susodicho tenía flechas ardientes para prender la hierba y atrapar a Yamato Takeru en el campo y que así se quemase hasta la muerte. También mató al caballo del guerrero para impedirle escapar. Desesperado, Yamato Takeru usó a Murakakumo no Tsurugui para cortar la hierba y apartar el combustible del fuego, pero al hacerlo, descubrió que la espada le permitía controlar el viento y moverlo en la dirección de su oscilación. Empleando la ventaja de esta magia, Yamato Takeru usó su otro regalo —los arpones de fuego— para hacer crecer al fuego en la dirección del tirano y sus hombres, y así controlar los vientos con la espada para dirigir las llamaradas hacia ellos. Al triunfar, Yamato Takeru renombró la espada como Kusanagi (cortadora de hierba) para conmemorar su trabajada victoria. Con el paso del tiempo, Yamato Takeru se casó y murió en una batalla contra un monstruo, después de ignorar el consejo de sus esposa de llevar a Kusanagi con él.

Mito japones

_______________________
"Cuanto más amargo es el combate, más dulce la victoria"
 

 

mensajeDom 29 Abr, 2007 4:40 pm.

acidfever

3
Sexo:Sexo:Mujer

Me gustan mucho las leyendas. feliz feliz

Hace años me compre un libro titulado Cuentos y leyendas de los paises celtas, donde se ve reflejada la cultura comun que tenemos en diferentes sitios de europa a pesar de la distancia. Hay leyendas de la Bretaña, Escocia, Gales, Galicia, Irlanda, Valonia.
Está entretenido.

_______________________
El malo siempre gana... porque el bueno es gilipollas.
 

 

mensajeDom 06 May, 2007 5:26 pm.

Los Cuatro Dragones

Hace mucho tiempo, cuando no había ríos ni lagos en la Tierra sino solamente el mar del Este, habitaban en él cuatro dragones: el Gran Dragón, el Dragón Amarillo, el Dragón Negro y el Dragón Perlado. Un día, los cuatro dragones volaron desde el mar hacia el cielo, en donde comenzaron a jugar con las nubes.
De pronto uno de los dragones dijo a los demás “¡Vengan rápido a ver esto, por favor!”
"¿Qué sucede?” preguntaron al unísono los otros tres, mirando hacia donde apuntaba el Dragón Perlado.
Abajo, en la Tierra, se veía una multitud ofrendando panes y frutas y quemando incienso. Entre el gentío se destacaba una anciana de cabellos blancos, arrodillada en el suelo con un niño pequeño atado a su espalda. Ella rezaba: “Dios de los Cielos, por favor, envíanos pronto la lluvia para que tengamos arroz para nuestros niños”. Y es que no había llovido por largo tiempo. Los cultivos se secaban, la hierba estaba amarilla y la tierra se resquebrajaba bajo el sol ardiente.
"¡Cuán pobre es esta gente!” dijo el Dragón Amarillo, “y morirán si no llueve pronto”.
El Gran Dragón asintió. Entonces propuso "Vayamos a rogarle al Emperador de Jade para que haga llover”.
Dicho lo cual dio un salto y desapareció entre las nubes. Los demás lo siguieron de cerca y todos volaron hacia el Palacio del Cielo. El Emperador de Jade era muy poderoso, pues estaba a cargo de los asuntos del cielo y de la tierra. Al emperador no le agradó ver a los dragones llegar a toda velocidad.
"¿Qué hacen aquí? ¿Por qué no se comportan como es debido y se quedan en el mar?
El Gran Dragón se adelantó y dijo: “Los cultivos de la Tierra se secan y mueren, su majestad. Le ruego que envíe pronto la lluvia”. “Muy bien. Primero vuelvan al mar y mañana enviaré la lluvia”, dijo el emperador. Los cuatro dragones le agradecieron y regresaron muy alegres. Pero pasaron diez días y ni una sola gota de agua cayó del cielo. La gente sufría más, algunos comían raíces, algunos comían arcilla, cuando ya no hubo más raíces. Viendo esto, los dragones se pusieron muy tristes, pues sabían que el Emperador de Jade sólo se preocupaba por su propio placer y nunca se tomaba a la gente en serio. Sólo ellos cuatro podían ayudar a la gente, pero ¿cómo hacerlo? Mirando hacia el vasto océano, el Gran Dragón dijo tener la solución.
"¿De qué se trata? ¡Habla ya!” dijeron los otros tres.
"Miren. ¿No hay muchísima agua en el mar en donde vivimos? Podríamos tomarla y arrojarla hacia el cielo, entonces caería como si fuera lluvia y se salvarían la gente y sus cultivos” dijo el Gran Dragón. “¡Buena idea!” dijeron los demás aplaudiendo.“Pero”, advirtió el Gran Dragón, “si el emperador se entera nos castigará”.
"Haría cualquier cosa con tal de ayudar a la gente” dijo el Dragón Amarillo.
"Entonces comencemos. De seguro no nos arrepentiremos” dijo el Gran Dragón.
El Dragón Negro y el Perlado no se quedaron atrás y volaron hacia el mar para llenar sus bocas de agua, que luego soltaron sobre la Tierra. Los cuatro dragones iban y venían y el cielo se oscureció de tanta actividad. No pasó mucho rato hasta que el agua del mar estaba derramándose en forma de lluvia sobre toda la Tierra.
"¡Llueve, llueve! ¡Los cultivos se salvarán!” toda la gente saltaba y gritaba de alegría. Las espigas de trigo y el sorgo se enderezaron. El Dios del Mar descubrió lo que estaba sucediendo e informó al emperador.
"¿Cómo se atreven los cuatro dragones a dar lluvia sin mi permiso?” El Emperador de Jade estaba furioso y ordenó a las tropas del cielo que apresaran a los dragones. Los dragones, en evidente inferioridad numérica, no pudieron defenderse y pronto fueron arrestados y llevados al Palacio del Cielo.
"Ve y pon cuatro montañas sobre los cuatro dragones, para que nunca más puedan escapar” ordenó el emperador al Dios de las Montañas. Este uso su magia para que cuatro grandes montañas aparecieran volando y cayeran sobre los cuatro dragones. Aún así, los dragones nunca se arrepintieron de sus actos. Decididos a ayudar a la gente por toda la eternidad, se convirtieron en cuatro ríos, que corrieron atravesando las montañas y los valles, cruzando el territorio de oeste a este para llegar finalmente a su hogar, el mar.
Y así se formaron los cuatro grandes ríos de China: el Heilongjian (Dragón Negro) en el norte, el Huanghe (Río Amarillo) en el centro, el Changjiang (Yangtze, o Gran Río) en el sur y el Zhujiang (Perlado) mucho más al sur.

Mito chino

_______________________
"Cuanto más amargo es el combate, más dulce la victoria"
 

 

mensajeMie 09 May, 2007 9:12 am.

mekare

5
Sexo:Sexo:Mujer

uuuhhh....yo por leyendas me sé muchísimas. EN Toledo existen cientos de ellas....asique iniciaré con una que ya he meido contado en otro tema en el subforo del gallinero.

Leyenda de La Cava

El conde Don Julián, con alto cargo en el norte africano, había enviado a su hija Florínda a la corte toledana en la que sin duda podría encontrar mejores partidos y una más refinada educación, La hermosa doncella acostumbraba a bañarse al píe de aquel puente de barcas, que entonces había en los parejos del actual puente de San Martín, y del que aún se conserva una parte de su cordón defensivo y uno de los torreones de enganche. Un buen día, Don Rodrigo descubrió el apetitoso cuerpo de Florínda y, como hombre que acostumbra a alcanzar todo lo que apetece o interesa, se dispuso a degustarlo al precio que fuera... Conseguido el festín, la joven recibiría el sobrenombre de La Cava, que traducido del árabe significa prostituta. Honor mancillado que requería una justa venganza al más puro estilo de la Sippe goda; he ahí las razones que asistieron a la defección de Don Julián.
...Continua la leyenda con una segunda parte más tenebrosa. Florínda bajaba al río a diario a llorar sus "vergüenzas", penitencia que no interrumpió hasta caer muerta de dolor en aquel mismo lugar. Poco después los vecinos comenzaron a ver dos fantasmales espectros que aparecían en lo alto del torreón, figuras difuminadas de hombre y mujer que permanecían toda la noche con la vista clavada el uno en el otro Esta escena se sucedía de tiempo en tiempo y siempre coincidía con terribles tormentas y riadas que arruinaban les cosechas de los pobres colonos ribereños quienes guiados por su fe acudieron a un santo ermitaño de los cerros cercanos a pedirle se pusiera en oración y rogase a Dios el fin de tan siniestras apariciones. Cuando el viejo ermitaño se dispuso a orar, la misma Florinda se le apareció para rogarle, también ella, intercediera con sus rezos en favor de su alma arrepentida. Y el milagro se produjo; los despojos de Florinda, cuyo cuerpo había quedado abandonado en el torreón desde su fallecimiento, se recompusieron con la misma hermosura de su juventud y, ante las maravilladas miradas de los fieles toledanos, aquel atractivo cuerpo avanzó pacíficamente hasta sumergirse en las aguas del río. Desde entonces nadie ha vuelto a ver fantasmas por allí. Pero se dice que cuando el río lo permite, se escuchan los llantos de la muchacha.

_______________________
"El cine nos muestra la realidad que no queremos ver" http://loscondenadosinmortales.blogspot.com/
 

 

mensajeSab 26 May, 2007 10:08 pm.

Orión y Escorpión

Orión era hijo de Poseidón, dios del Mar, y de Gea la diosa de la Tierra. Al nacer creció extraordinariamente tanto que llegó a convertirse en un auténtico gigante. Tan enorme era, que podía andar por el fondo de los mares profundos sin que jamás las aguas le cubrieran de hombros para arriba. Orión está representado por un guerrero alzando su arco y cubriéndose del enemigo con un vellocino. A su lado se encuentran sus perros guardianes: Canis Mayor y Canis Menor.

Después de muchas aventuras, Orión fue a la isla de Quíos, donde al poco tiempo se enamoró de Mérope, la hija del rey Enopión. Tal era su amor hacia ella que la pidió en matrimonio. Enopión consintió en ello, pero previamente exigió al gigante que demostrara su valor llevando a cabo una difícil misión. Orión tendría que exterminar un gran número de animales dañinos que estaban causando enormes pérdidas en las cosechas de la isla. Una vez que Orión hubo exterminado todas las alimañas, el monarca se negó a cumplir con la palabra dada a Orión.

Orión intentó vengarse de Enopión, pero no pudo encontrarlo ya que éste se refugió en una cámara subterránea tan enrevesada, que era prácticamente inescrutable. Entonces, Orión montó más aún en cólera y, enfurecido, descargó su ira en todas las bestias que se atravezaban en su camino sin distinción de ferocidad o inocencia. Tal fue la matanza que Orión había causado, que su madre Gea tuvo que intervenir pidiéndole, que cesara en su absurda tarea. Orión, violento e irreflexivo, hizo caso omiso a las palabras de su madre y siguió en sus trece, a pesar de las repetidas advertencias de Gea.

Un día, cuando el soberbio Orión, se encontraba reunido con sus amigos, envaneciéndose de que ni las bestias más terribles como los tigres, las panteras, los leones o serpientes eran capaces de producirle espanto alguno, su madre Gea llegó al límite de su paciencia, la cual le mandó un escorpión muy venenoso. Orión, al verlo, no pudo contener su irónica sonrisa ante la ridiculez de aquel insignificante adversario enviado por Gea.

Orión se confió y el escorpión le picó en un talón con su potente aguijón venenoso, y tan pronto como hizo eso, Orión le aplastó con su mazo. La terrible ponzoña se extendió por toda la sangre de Orión y éste cayó al suelo medio moribundo. Cuando vio que la muerte era ya inminente, pidió auxilio e imploró venganza al todopoderoso Zeus, ya que la muerte que le acechaba era poco gloriosa para un personaje de su talante. Le pidió al dios supremo que lo colocaran en los cielos con sus dos fieles perros de caza (Canis Mayor y Canis Menor) y una liebre (Lepus), para que los hombres, cuando miraran hacia arriba en las oscuras noches estrelladas, recordaran las aventuras del gran cazador Orión. También le pidió a Zeus el dominio de las tempestades, las tormentas, el hielo y los vientos, a fin de poderse vengar así de su madre la Tierra (Gea).

También se encargó Zeus de situar el Escorpión (Scorpius) en el firmamento, pero tuvo cuidado de ponerlo lo más alejado posible del gigante para que nunca más volvieran a enfrentarse. Así pues, cuando Orion desaparece de la bóveda celeste es cuando hace su aparición la constelación de escorpión. Mientras que Orión aparece durante el invierno, Scorpius lo hace en el verano, perpetuando su lucha contínuamente.

Mito griego

_______________________
"Cuanto más amargo es el combate, más dulce la victoria"
 

 

mensajeSab 26 May, 2007 10:41 pm.

imagen


El mito de las Amazonas

Las Amazonas eran un pueblo de solo mujeres descendientes de Ares, dios de la guerra y de la ninfa Harmonía. Se ubicaban a veces al norte, otras en las llanuras del Cáucaso, y otras en las llanuras de la orilla izquierda del Danubio. En su gobierno no interviene ningún hombre, y como jefe tienen una reina. La presencia de los hombres era permitida siempre que desempeñaran trabajos de servidumbre. Para perpetuar la raza se unían con extranjeros, pero sólo conservaban a las niñas. Si nacían varones, se cuenta en algunas versiones, que los mutilaban dejándolos ciegos y cojos. Otras fuentes indican que los mataban. Por decreto, a todas las niñas les cortaban un seno, para facilitarles el uso del arco y el manejo de la lanza. De esta costumbre proviene su nombre 'amazonas' del griego 'amazwn' que significa 'las que no tienen seno'.

Eran un pueblo muy guerrero, por lo que su diosa principal era Artemisa, la cazadora. Debido a esto, se les atribuía la fundación de Éfeso y la construcción del Gran Templo de Artemisa.

De este pueblo, hay muchas leyendas donde grandes héroes tuvieron que enfrentarse a ellas. Por ejemplo, Belerofonte quien luchó contra ellas por mandato de Yóbates. Una de las más conocidas es cuando Heracles (Hércules) cumple la misión que le asigna Euristeo, y se dirige a las márgenes del Termodonte a adueñarse del cinturón de Hipólita, reina de las amazonas. Ésta consintió en entregarle el cinturón a Heracles, pero la celosa Hera (esposa del dios Zeuz) provocó una rebelión entre las Amazonas, y Heracles tuvo que matar a Hipólita. Teseo que acompañaba a Heracles en su misión, se llevó a Antíope, una de las amazonas. Ellas, molestas por este atrevimiento y para vengar el rapto, hicieron la guerra contra Atenas, pero fueron derrotadas por los atenienses que estaban liderados por Teseo.

Otra azaña legendaria que las involucra, es la ayuda que le brindaron a los troyanos durante la guerra de Troya. Pentesilea, reina amazona, envió un grupo de apoyo a Príamo, rey troyano. Aquiles dio muerte a Pentesilea, quien antes de morir, hizo que éste se enamorara perdidamente de ella, lo que le infundió gran sufrimiento.


Dejando de lado la parte mitológica, las Amazonas sí existieron. Se trataba de una tribu de mujeres independientes que estaban diseminadas por toda Grecia. Vivieron durante mil años en las zonas boscosas de este país, y rara vez se las veía por los acantilados o por el mar.No es cierto que cercenaban uno de sus senos para poder manejar mejor el arco y la flecha, sino que se lo apretaban con fibras para que nos les molestara al usar sus armas.

Con respecto a que tomaban prisioneros a los hombres y luego de utilizarlos para procrear los mataban, es cierto, pero lo hacían fundamentalmente para que no dieran a conocer su escondite.
No le tenían fobia al hombre, sino que lo consideraban un ser más débil e inferior a ellas, por lo que no admitían su supremacía. Llegaron a ser dos mil y existieron aproximadamente durante un milenio.

Más información sobre las Amazonas

 

 

mensajeDom 27 May, 2007 1:27 am.

Biysk

5
Sexo:Sexo:Hombre

El descenso de Inanna a los infiernos.

Desde la “gran altura” ella dirigió su pensamiento a la “gran profundidad”,
La diosa, desde la “gran altura”, dirigió su pensamiento a la “gran profundidad”,
Inanna , desde la “gran altura”, dirigió su pensamiento a la “gran profundidad”.

Mi señora abandonó el cielo, abandonó la tierra, descendió al mundo inferior,
Inanna abandonó el cielo, abandonó la tierra, al mundo inferior descendió.
Abandonó el dominio, abandonó el señorío, al mundo inferior descendió.

Se adornó con vestiduras y joyas reales. Ató a su cinturón los siete divinos secretos. Estaba preparada para entrar a “la tierra de donde no se vuelve”, el mundo inferior de la muerte y la oscuridad, gobernado por su hermana y enemiga la diosa Ereshkigal. Temerosa de que su hermana la matara, Inanna instruyó a su mensajero para que fuera al cielo y alzara un clamor y hablara por ella en el salón de asamblea de los dioses si después de tres días no regresaba.

Inanna descendió. Se aproximó al templo de lapislázuli y en la puerta encontró al jefe guardián quien le preguntó quién era y para qué había venido. “Soy la reina del cielo, el lugar donde sale el sol”, contestó. “Si eres la reina del cielo –dijo él-, el lugar donde sale el sol, ¿por qué has venido a la tierra de donde no se vuelve? al camino de donde los viajeros no regresan ¿cómo ha podido guiarte tu corazón?” Inanna declaró que había venido a asistir a los ritos funerarios del esposo de su hermana, el señor Gugalanna; por lo cual Neti, el guardián, le dijo que esperara mientras el iba a avisar a Ereshkigal. Neti recibió instrucciones de abrir las siete puertas a la reina del cielo, y de actuar conforme a la costumbre quitándole en cada puerta una parte de su atavío.

Y le dijo a Inanna, la pura:
“Ven, Inanna, entra.”

Cuando pasó por la primera puerta
la shugurra, “corona de la sencillez”,
le fue quitada de la cabeza.
“Dime ¿qué es esto?”
“Extraordinariamente, oh Inanna, han sido
perfeccionados los decretos del mundo inferior,
oh Inanna, no investigues lo ritos
del mundo inferior”.

Cuando pasó por la segunda puerta,
le fue quitado el cetro de lapislázuli.
“Dime ¿qué es esto?”
“Extraordinariamente, oh Inanna, han sido
perfeccionados los decretos del mundo inferior,
oh Inanna, no investigues lo ritos
del mundo inferior”.

Cuando pasó por la tercera puerta,
le fueron quitadas del cuello
las cuentas de lapislázuli.
“Dime ¿qué es esto?”
“Extraordinariamente, oh Inanna, han sido
perfeccionados los decretos del mundo inferior,
oh Inanna, no investigues lo ritos
del mundo inferior”.

Cuando pasó por la cuarta puerta
le fueron quitadas las piedras brillantes de su pecho.
“Dime ¿qué es esto?”
“Extraordinariamente, oh Inanna, han sido
perfeccionados los decretos del mundo inferior,
oh Inanna, no investigues lo ritos
del mundo inferior”.

Cuando pasó por la quinta puerta
le fue quitado el anillo de oro de su mano.
“Dime ¿qué es esto?”
“Extraordinariamente, oh Inanna, han sido
perfeccionados los decretos del mundo inferior,
oh Inanna, no investigues lo ritos
del mundo inferior”.

Cuando pasó por la sexta puerta
el pectoral le fue quitado de su pecho.
“Dime ¿qué es esto?”
“Extraordinariamente, oh Inanna, han sido
perfeccionados los decretos del mundo inferior,
oh Inanna, no investigues lo ritos
del mundo inferior”.

Al pasar por la séptima puerta
todos los atavíos de señorío de su cuerpo
le fueron quitados.
“Dime ¿qué es esto?”
“Extraordinariamente, oh Inanna, han sido
perfeccionados los decretos del mundo inferior,
oh Inanna, no investigues lo ritos
del mundo inferior”.


Desnuda fue llevada hacia el trono. Hizo una profunda inclinación. Los siete jueces del mundo inferior, los Anunnaki, estaban sentados ante el trono de Ereshkigal y clavaron sus ojos sobre Inanna, los ojos de la muerte.

A su palabra, la palabra que tortura el espíritu,
la mujer enferma se convirtió en cadáver

y el cadáver fue colgado de una estaca.


De la mitología sumeria.


imagen
Inanna


Inanna desciende al infierno para asistir al funeral de su amante fallecido. Allí es desnudada, convertida en cadáver y colgada de un gancho en la pared por su hermana mayor Eriskigal, reina del averno. Pero al cabo de tres días y tres noches, la diosa revive y regresa al cielo, siendo el primer ser que regresa del reino de los muertos.


Joseph Campbell, El héroe de las mil caras, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1959.

.

_______________________
Nikos Kazantzakis "No espero nada, no temo nada, soy libre"
 

 

mensajeSab 10 Nov, 2007 1:29 am.

Biysk

5
Sexo:Sexo:Hombre

imagen


Como resultado de inseminar artificialmente a una prostituta con el semen de un ahorcado surge a la vida la bella y malvada Mandrágora, uno de los grandes y más fascinantes mitos de la literatura fantástica, equiparable a Frankenstein, Drácula, El Golem o El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Su autor, Hans Heinz Ewers, uno de los escritores germanos de literatura fantástica más notables, junto al vienés Gustav Meyrink, recreó la vieja leyenda romántica de la mandrágora, incorporando los conocimientos científicos del siglo XIX. Desde el momento de su aparición, la fascinante Mandrágora cautivó la imaginación de los cineastas expresionistas, que la llevaron a la pantalla en varias ocasiones.

.

_______________________
Nikos Kazantzakis "No espero nada, no temo nada, soy libre"
 

 

mensajeLun 12 Nov, 2007 11:25 am.

LA_CHINA

6
Sexo:Sexo:Mujer

Mito de Antioquia (Colombia)

El SOMBRERON - EL JINETE NEGRO

Mito masculino, de sombrero alón, ruana o manta de color negro.. Hombre de gran estatura. Va al galope sobre una mula negra, en medio de la oscuridad de la noche, acompañado en su paso firme y tenebroso por dos enormes perros cogidos con gruesas cadenas.
Que solía hacer sus más frecuentes apariciones los viernes, en especial los viernes santos. Hacía de preferencia sus galopantes y ruidosas apariciones silvando, rastrillando su mula y dejando oir el arrastrar de las cadenas de sus perros por casi todas las calles empedradas de Medellín y los los pueblos del suroeste.
Hay quienes lo describen con ligeras variantes. Le atribuyen distintas formas de presentación, la más frecuente es la de un hombre alto y corpulento, enlutado, que termina en una calavera, ornada con un negro sombrero de alas anchas.
Para algunos arrieros, a su vez es un hombre apuesto, bien cabalgado en un muleto negro; va vestido de penitente y pide limosna para las benditas ánimas del purgatorio.
En todas las versiones se coincide en identificarlo con una ánima en pena.

 

 

mensajeMie 14 Nov, 2007 1:21 am.

Biysk

5
Sexo:Sexo:Hombre

Arpías

En la mitología griega, las Arpías o Harpías (en griego Άρπυια Harpyia, «ladrona») fueron primero hermosas mujeres aladas, hijas de Electra y Taumante y hermanas de Iris. Hesíodo las describía en su Teogonía como criaturas de «adorables cabellos». Posteriormente pasaron a ser genios maléficos alados de afiladas garras. Raptaban a la gente y la torturaban de camino al Tártaro. Eran despiadadas, crueles y violentas y vivían en las islas Estrófades.

Solía verse a las arpías como personificaciones de los vientos violentos y las tempestades, capaces ambos de arrastrar a los hombres hasta las mansiones subterráneas. Se las presentaba como mujeres monstruosas provistas de alas, también como pájaros con garras y cabeza de mujer. Se creía que tenían un hambre insaciable y que nunca satisfacían su voracidad, y también que raptaban niños.

Según Hesíodo, las arpías eran originalmente dos: Aelo («viento tempestuoso», a veces llamada Nicótoe) y Ocípete («vuelo rápido»). Posteriormente los romanos añadieron a Celeno («la oscura»), también llamada Podarge («pies veloces»), y considerada la más malvada de todas. De la unión de las arpías con el viento Céfiro nacieron Janto y Balio, caballos de Aquiles, y Flógeo y Hárpago, caballos de los Dioscuros (Cástor y Pólux).



imagen

.

_______________________
Nikos Kazantzakis "No espero nada, no temo nada, soy libre"
 

 

mensajeMie 14 Nov, 2007 9:19 pm.

Las Tres Sorores



- Leyenda de Huesca, España -

En la inmensa cabalgata de montes se alzan las Tres Sorores las tres rocas hermanas modeladas por las nieves en incontables inviernos rigurosos, batidas por la helada cuchilla de los cierzos y ventiscas; sobre ellas vuelan, señeras y altivas, las águilas. Esto es lo que cuentan de esas tres rocas altaneras los pastores del Pirineo.

Ocurrió hace muchas centenas de años, cuando aún vivían los hombres de Roma y sus descendientes, los hispanorromanos, en nuestra Península. Lenta y pacífica era la vida de estos hombres, olvidadas ya las luchas de tribus, las heroicas defensas, los nombres gloriosos. Pero de nuevo la vieja tierra ibérica se sintió estremecida al paso de jinetes armados. Desde los países del Norte bajaban unos pueblos guerreros, bruscos, vencedores de la caduca madre. Y los hispanorromanos, vencidas las centurias, huían de los bárbaros, que, además, querían imponerles junto con la servidumbre corporal, la herejía arriana. Y en la desesperada huída, algunas familias llegaron a las estribaciones de los Pirineos. Y por los desfiladeros peligrosos, entre valles alegres y riscos empinados, se encaminaron en busca de lugares ocultos donde continuar su vida, si bien sin la paz y el sosiego de los tiempos pasados.

Reuniéronse algunas familias, y habiendo encontrado un sitio apacible, determinaron quedarse allí. Creían que nunca llegarían a aquellos apartados parajes los escuadrones desenfrenados de los visigodos. En efecto, durante algún tiempo gozaron de tranquilidad; la vida iba normalizándose, y hasta brotaron entre los jóvenes corrientes de mutua simpatía, que se convirtieron en amor. Tres parejas quisieron unirse en matrimonio, y habiéndolo aprobado los padres de cada uno, hicieron una pequeña asamblea para festejar los compromisos.

En medio de una plazoleta formada por las cabañas se reunieron jóvenes y viejos, llenos de alegría, pues dentro de su miseria y pobreza procuraban conformar sus espíritus y ahuyentar temores y nostalgias. Comenzó la fiesta: unas niñas, con las frentes ceñidas por guirnaldas de flores silvestres, empezaron a entonar un coro alterno. Los futuros esposos asistían, llenos de felicidad, oyendo las dulces voces de las muchachitas.

Mas a estas voces se mezcló un ruido lejano de cascos de caballos que se acercaban por un desfiladero. Uno de los ancianos se estremeció y levantó la cabeza: «Ese ruido... ¿No oís ese ruido, hermanos?». Los otros prestaron atención. «No es nada; quizá algún alud», contestó otro. Pero el anciano que había oído el ruido, moviendo la cabeza con tristeza, exclamó: «¡Ay, que ese alud lo he sentido ya otras veces caer sobre mi hogar!». La fiesta seguía. Las niñas terminaron su cántico y se aproximaron a los novios a ofrecerles olorosos ramos de flores, romero, espliego y tomillo. De nuevo sonó el ruido, esta vez más cercano e insistente, rítmico y claro. Ya lo notaron todos, y quedaron suspensos. El anciano que ejercía el patriarcado en aquella pequeña sociedad, exclamó:

«El peligro se acerca. Los feroces hijos del Norte no nos dejarán tranquilos ni aun en medio de estas rocas. Dispongámonos a huir».

Gran confusión desató su exhortación. Las mujeres se dirigieron a recoger lo más indispensable, mientras los hombres se ceñían las espadas y embrazaban los escudos. Se preparaban a luchar, aun sabiendo que toda resistencia era inútil, ya que los visigodos iban siempre en escuadrones copiosos.

No tuvieron tiempo de huir. Como un vendaval, aparecieron numerosos jinetes, gentes de terrible catadura, con grandes cascos sobre sus rubias cabezas; con grandes lanzas y anchas espadas. La lucha fue corta. Algunos hispanos quedaron muertos en el suelo; otros fueron hechos prisioneros y llevados atados sobre los caballos. Cuando la partida huyó, los supervivientes vieron con espanto que, además de algunos jóvenes, faltaban las tres muchachas cuyos esponsales se estaban celebrando. Gran dolor produjo este rapto entre los desdichados, que de tal manera habían visto deshecha su precaria paz.

Las tres doncellas habían sido atadas y puestas sobre la grupa de los corceles de tres de los más aguerridos guerreros visigodos. Casi desvanecidas de dolor y espanto, las muchachas apenas advirtieron que se las bajaba de los caballos y que se las dejaba en una casa rústica, encima de unos montones de heno. A la mañana siguiente, cuando despertaron y se vieron en aquel lugar, lloraron amargamente. Su dolor aumentó cuando pensaron en la suerte que pudieran haber corrido aquellos con quienes se iban a unir en santo matrimonio, así como sus padres y compañeras.

Toda la mañana pasó sin que nadie fuera a verlas. La puerta, firmemente cerrada, se abrió al fin y por ella entraron los tres raptores. Las muchachas, pálidas, creyeron desvanecerse, y, arrodillándose, comenzaron a rezar fervientemente. Uno de los visigodos dijo: «No tenéis que temer nada de nosotros; ningún mal habéis de recibir. Es vuestra hermosura la que ha hecho que os traigamos entre nosotros, y queremos ofreceros que seáis nuestras esposas». Pero estas palabras, lejos de desvanecer el dolor de las jóvenes, lo hizo más agudo. ¡Ser esposas de los enemigos de su pueblo! ¡Faltar a las promesas hechas! ¡Contraer matrimonio con herejes!

Todo lo que desde niñas habían aprendido, la fe, las ilusiones y los recuerdos, no podía desaparecer. La más decidida contestó con acento firme

«Gracias os damos; pero lejos de nuestras familias y de aquellos a quienes hicimos promesa de matrimonio, no podemos ser felices. Tampoco podemos abjurar de nuestra fe para seguir a unos herejes».

Los visigodos no quisieron insistir por esta vez, y las dejaron. Pasaron algunos días, e insistieron de nuevo, con los más sutiles halagos; pero siempre se vieron rechazados. Hasta que ingeniaron simular ante las jóvenes que habían recibido noticias de que sus prometidos habían contraído matrimonio con jóvenes visigodas. Y haciéndolo así, vieron abierto el camino a sus propósitos, pues las muchachas, al escuchar la supuesta noticia de la infidelidad de aquellos a quienes ellas tan leales se habían mostrado, sintieron que todo había acabado para ellas. Poco después, ya casi sin voluntad, aceptaron las reiteradas peticiones de los visigodos. Abjuraron de la fe romana y contrajeron matrimonio.

Mas, como hemos dicho, todo lo relatado por los visigodos era falso. Los prometidos de las muchachas habían logrado huir y unirse a sus familiares, así como a otros grupos de hispanorromanos. Llegaron a formar un grupo numeroso, que no sólo hacía huir a los enemigos, sino que acometían audaces empresas, asaltando los pueblos y campamentos de los visigodos.

En una de esas ocasiones atacaron la ciudad en donde vivían las tres muchachas con sus maridos. Habitaban en casas próximas y apenas se separaban. El asalto de los hispanorromanos se coronó con el triunfo, y los godos hubieron de huir o entregarse.

Las muchachas vacilaban: de un lado, querían ir al encuentro de los que eran de su raza; por otra parte, temían el justo reproche. Al fin salieron y encontraron a su padre y echáronse a sus plantas. Terrible fue la ira del anciano al ver a sus hijas. No quiso oír apenas las palabras de exculpación que balbuceaban las desdichadas, y las maldijo, marchando sin detenerse, pues los visigodos volvían ya con fuerzas superiores.

Las muchachas quisieron seguirlo; pero sólo pudieron ver cómo caía prisionero, en unión de los que habían sido sus prometidos. Y locas de desesperación, huyeron hacia la falda del Monte Perdido. Los visigodos fueron inflexibles con sus prisioneros: los llevaron a unos robles y de allí los colgaron. En aquel momento, una terrible tempestad estalló en los montes; el vendaval mecía los cuerpos de los ahorcados. Las muchachas cayeron en el suelo, no lejos de allí, arrastradas por el huracán.

A la mañana siguiente se habían alzado tres rocas negras, veteadas de blanco. Los visigodos, llenos de temor, abandonaron aquellos parajes, desde entonces desiertos e inhóspitos.

_______________________
Jesus died for somebody's sins...but not mine... ¡G-L-O-R-I-A!
Pág. Anterior  1, 2, 3  SiguienteResponder

Cinépatas.com:  Foros de cinépatas:  Cultura y espectáculos

Contacta con Cinépatas.com  -  Departamento de Prensa  -  Departamento de Publicidad

- Me encantan los dedos de tus pies, te lo había dicho alguna vez? la verdad... que tus pies me ponen

(Tu, yo y ahora Dupree)

Ver otras frases de cine