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Hablemos de... Cine Bélico

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Hablemos de... Cine Bélico 

mensajeDom 05 Ago, 2007 5:22 pm.

Dr.Benway

10
Sexo:Sexo:Hombre

Siempre me han gustado las pelis de guerra, desde luego el cine bélico es uno de esos géneros que saben a tradición, siempre ha habido guerras y siempre ha habido pelis de guerra. Hasta el punto de que según pasan los años Hollywood deja un tiempo prudencial entre guerra y guerra para llegar a hacer películas. Ejemplos de esto podemos encontrarlos en Jarhead, Tres Reyes (Guerra del Golfo), o Blackhawk Derribado (Somalia).

Una característica muy común en las películas bélicas es la inclusión del anti-belicismo, es normal encontrar un mensaje sobre los horrores y la sinrazón de la guerra. Esto es algo que no me parece mal, el que haya mensaje siempre está bien, pero cuando me encuentro con una peli bélica por sí misma sin querer dejar un mensaje pacifista al menos demasiado evidente disfruto mucho más. Perro que es uno.

En cuanto al contexto histórico las que más he visto yo (y las más famosas) son las películas con un contexto de participación norteamericana (con el maniqueísmo que esto conlleva), y especialmente de la II Guerra Mundial y Vietnam. Mientras las primeras siempre han sido más proamericanas y menos reflexivas (los fascistas y los japoneses eran el enemigo), las de Vietnam reflejan más cruelmente a mi entender la barbarie y se vuelven más antibélicas. Claro está que los motivos de participación americana en uno y otro conflicto eran bien distintas.

Con el transcurrir de los años se ha cambiado la forma de hacer cine y eso también ha pasado con las películas bélicas, si vemos las pelis clásicas no observamos mucha reflexión sobre los problemas morales a la hora de comportarse en una guerra (salvo Senderos de Gloria de Kubrick y alguna que ahora se me pase por alto), mientras que a partir de los 70 podemos observar mejor esta tendencia de mostrar los horrores, no es lo mismo ver La Batalla de Midway o Los Cañones de Navarone que Apocalypse Now o La Chaqueta Metálica.

Argumentalmente podemos hablar, entre otros, de:

Narración de una batalla o batallas

Historia de unos soldados y su transformación a través de diferentes momentos durante su servicio en el frente

Narración biográfica de un destacado militar

Vida de un país en guerra y la calma tensa de los días entre batallas, convivencia entre ocupadores y ocupados.

Consecuencias de la guerra y como esta marca la vida de los combatientes en su vida civil (aunque algunas de estas películas se alejan del cine bélico para adentrarse en otros géneros. Véanse los ejemplos de Rambo y Taxi Driver)

Bueno corto el rollo ya y dejo de decir bobadas para dejar el testigo a los verdaderos expertos. ¿qué opinan? sonrisa

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Masturbarse está bien, pero follando se conoce gente
 

 

mensajeLun 06 Ago, 2007 3:58 pm.

Es casi inevitable dejar caer un mensaje antibelicista si se tiene un poco de cordura. Y creo que por eso mismo, al ser lo común, aprecio tanto secuencias donde eso queda a un lado y los directores se atreven a plasmar la subjetividad de ciertas personas en momentos donde se divierten, emocionan, o disfrutan matando, sin juzgarlos, al menos durante esos momentos.

Y para mí el que mejor ha logrado esto ha sido Kubrick en La Chaqueta Metálica, y en cierta medida Coppola en Apocalypse Now.

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Los pollitos dicen pío pío pío, cuando tienen hambre, cuando tienen frío.
 

Re: Hablemos de... Cine Bélico 

mensajeLun 06 Ago, 2007 7:11 pm.

rojo3

5
Sexo:Sexo:Hombre

Dr.Benway escribió:
Bueno corto el rollo ya y dejo de decir bobadas para dejar el testigo a los verdaderos expertos.

Bueno, antes de que hablen los verdaderos expertos, opinaré yo algo, je, je...

Lo primero, manifestar mi eterna admiración hacia ese ejemplo gamberro de cine bélico de ambientación cutre, que es Los violentos de Kelly.

Y después, inspirado por el mensaje de mi buen Doctor, reflexionaba yo acerca del cambio tan tremendo que ha sufrido el género en los últimos decenios. ¿Hay que hablar de declive? Pues no sé. El caso es que en los tiempos actuales, si ya todo en general se reviste de eso que se suele llamar corrección política, no digamos ya algo tan peliagudo como la guerra, que es tan fea como frecuente en el mundo. El caso (y creo que me estoy enrollando mucho) es que de todos los aspectos que se mencionaban acerca de la guerra-género_cinematográfico, parece que sólo tenga sentido el de denuncia y mensaje antibelicista. Y así, si estás disfrutando de una buena escena de La Batalla de Inglaterra o El día más largo, te sientes una repugnante piltrafilla sin ética ni ná de ná. Si lo he entendido bien, creo que lo que comenta Amon Göth es más o menos eso.

Personalmente, además de fascinarme también todos esos recientes ejemplos de cine con mensaje antibelicista, como Soldado Ryan, La delgada línea roja, etc. le tengo también cariño a una arrinconada Cuando éramos soldados: no digo que no tenga su ramalazo patriótico americano (que debe ser una cosa malísima, por lo visto), pero entre col y col tenemos unos momentos de análisis de lo que es el liderazgo militar, en unos determinados momentos límite, que merecen, cuando menos, reflexionar algo sobre el asunto.

Toma ya...

 

 

mensajeLun 06 Ago, 2007 7:34 pm.

Una de las películas más extrañas que yo he visto en este género ha sido Uno rojo división choque de Samuel Fuller. Combina escenas absurdas con crudeza en otros casos donde no hay héroes, ni villanos, no hay grandilocuencia, no hay vencedor, ni vencido; sólo hay supervivencia.

Otras grandes pelis bélicas, con el atractivo de ser desde el punto de vista alemán; son La cruz de hierro y El puente.

Y me gustaría ver Masacre ven y mira de Elem klimov por su crudeza al mostrar la guerra y su barbarie sin el menor tapujo, ni condescendencia para con el espectador.

Aki un artículo sobre Uno rojo division choque tomado de la revista Miradas:

A finales de los 90, Steven Spielberg y Terrence Malick trataron de retratar el horror de la guerra, aunque ni uno ni otro lo consiguieron por completo. En el caso de Spielberg, por el uso casi pornográfico que hizo de la violencia; la exhibición cruda de las heridas de guerra (cortesía del departamento de efectos especiales) tenía más de exaltación heroica que de condena de la guerra (la guerra es mala pero nosotros la ganamos). En el caso de Malick, su estrategia planteaba la contraposición entre una Naturaleza arcádica y la transformación de hombres en bestias generada por la guerra; un exceso de manierismo lastraba la cinta.

Ni uno ni otro suelen ser defectos del cine bélico de Sam Fuller, escritor, periodista, reportero de guerra, guionista y director y, en definitiva, autor de un puñado de películas enérgicas entre las que se cuentan las mejores crónicas de guerra jamás filmadas, de Casco de Acero a Fixed Bayonets, de Merrill's Marauders a The Big Red One.

Fuller era uno de esos cineastas de genio, de golpe de genio, que transmitían en sus películas la rabia y el dolor con una energía casi física. Es conocida su frase en la que reivindicaba que debería poder dispararse al espectador desde la pantalla para hacerle compartir el riesgo y las sensaciones de los protagonistas de las cintas. En sus películas se observa con crudeza el sufrimiento humano, se trate de un huérfano que decide vengar a su padre, la locura de los internos en un psiquiátrico o la angustia de los soldados ante un destino incierto.

La habilidad de Fuller para retratar la guerra y hombres en guerra tenía dos fundamentos. En primer lugar, su capacidad de síntesis, adquirida en sus tiempos formativos de periodista, que le permitía narrar con claridad y concisión bajo los presupuestos de serie B. En segundo lugar, su conocimiento personal del horror y el absurdo de la guerra. Si Coppola necesitó tres horas para presentar la capacidad para el mal del ser “humano” y del horror del que es capaz, Fuller expone lo mismo en la mitad de tiempo.

Sam Fuller no fue nunca un director que buscara la perfección Sus películas se rigen por el patrón de producción de la serie B. Y Merrill's Marauders (Invasión en Birmania), quizás su película de mayor presupuesto, chocó de pleno con las imposicones de la productora que la mutiló (como sucedería más tarde con The Big Red One) y alteró su final. Auténtico “indie” de los cincuenta y sesenta, el sarcástico Sam no se integró nunca por completo en el sistemay, más allá del reconocimiento de los chicos de la “nouvelle vague” y de Wenders o Jarmusch, Fuller es ahora ignorado por nuevas generaciones cinéfilas.

Uno rojo, división de choque es la “summa” de los postulados de Fuller respecto de la guerra. Más allá de la locura retratada en Invasión en Birmania, más cercana a Joseph Conrad y Francis Coppola (véase la escena en el depósito laberíntico dónde los dos bandos disparan indiscriminadamente), The Big Red One plantea, en ocasiones con sutileza y en otras de manera más explícita, el pánico de los soldados a los daños, la mutilación o la muerte, la ilógica de la normativa militar, la crueldad humana…

Estructurada circularmente en torno a dos episodios vividos por el sargento (un sobrio Lee Marvin) en las dos guerras mundiales, la cinta se abre con un prólogo de características oníricas. El sargento, perdido en la niebla de un páramo y bajo la mirada vacía de un enorme Cristo Crucificado es sucesivamente atacado por un caballo blanco y luego enfrentado a un alemán que avanza hacia él. El sargento le mata a cuchilladas para enterarse más adelante al regresar a la trinchera que la guerra, tal y como le decía el alemán en su lengua, ya había terminado. El superior le plantea al sargento su inocencia: «Usted no lo sabía». A lo que el sargento responde: «Yo no; pero él sí».

La película saltará a un primer episodios, el desembarco aliado en Marruecos, dónde tras una escaramuza se unirán las tropas aliadas. El sargento dirige un pelotón, en franca amistad con cuatro de los jóvenes: Johnson, un wasp rubito con hemorroides; Riff, un tirador de élite con crisis de conciencia; Vinci, un italiano simpático y Zab (Robert Carradine) que quiere ser escritor (se refiere a su primera novela con el título de una novela escrita por Fuller), que redacta sus vivencias en la guerra, como hiciera Fuller, y que, como Fuller, no deja de fumar puros. No hay, pues, gran creación de personajes ni variedad de puntos de vista. Ni tan siquiera se ha elaborado más el personaje del sargento, más de una pieza que los dos antagónicos protagonistas de Invasión en Birmania. Es el conjunto del pelotón que funciona como vehículo para expresar las diferentes anécdotas y los argumentos de Fuller.

Así, sucesivamente, la 1ª División de Infantería, la Gran Roja, y el pelotón protagonista lucharán en la paso de Kassarine en Túnez, desembarcarán en Sicilia, en Normandía más adelante, atravesarán Francia y Bélgica y acabarán su trágico periplo en el campo de exterminio de Falkeneau, dónde, paralelamente a la captura de los últimos nazis fugitivos, descubrirán el corazón de las tinieblas (con la venia de un Enola Gay todavía por cumplir su misión atroz).Sin perder el ritmo ni resultar forzado, discursivo o artificial, Fuller utiliza cada uno de estos episodios para reflejar una determinada idea, empezando por la más importante, expresada de manera consecutiva por el sargento y por un homónimo alemán: matar en tiempo de guerra no es un asesinato, si no una actividad legal. Basados en esta premisa se suceden los distintos episodios.

En el paso de Kassarine, el pelotón deberá enterrarse para evitar ser visto por el Afrika Korps de Rommel. No sobrevivirán los mejores si no los afortunados que no sean aplastados por los Panzer. En Sicilia, Zab (que ejerce de narrador), explica de manera lacónica que el grupo protagonista no se molesta en entablar relación con los nuevos reclutas, dado que pronto fallecen o son heridos. Fuller ilustra el comentario con la castración por mina de uno de ellos. El sargento alarga la mano con un testículo recogido del suelo y le dice: «Tranquilo, para eso tenemos dos».

El pelotón prosigue su misión en busca de un cañón oculto en una finca rural, guiado por un muchacho que arrastra en un carretón el cadáver de su madre. Una vez han eliminado a los artilleros, las campesinas se ensañan con hoces y guadañas con loa cuerpos caídos (como en La notte di San Lorenzo, de los hermanos Taviani, crónica complementaria a este episodio). Sin transición, Fuller nos muestra el banquete que las mujeres ofrecen a los libertadores. La celebración de la vida frente al horror de la guerra.

La Gran Roja participó en el Día D y cayó en la trampa de la playa Omaha. Ametrallados, bombardeados y, en definitiva, masacrados, los hombres de la 1ª División fueron diezmados. Lejos de utilizar el recurso fácil a la espectacularidad o al morbo, Fuller se limita a mostrar como los hombres quedan inmovilizados bajo el incesante fuego. El reloj en la muñeca de un cadáver señala el paso del tiempo mientras las olas se tiñen progresivamente de rojo. La escena es tensa pero sencilla y eficaz, mucho más que la escena equivalente en El Día más largo o Saving Private Ryan.

Normandía marca un punto de inflexión en la película. Aunque no desaparece el humor negro, característico de Fuller, remite la ligereza de los episodios previos todo ello a fin de resaltar el absurdo de la guerra. Fuller, como Ford, Mann o Kurosawa, es un cineasta físico. Humaniza en cierta manera a sus personajes a través del esfuerzo y el sufrimiento físico, representado por el sudor, la sangre y el polvo que se levantan del suelo y envuelven hombres y paisaje.

De esta manera, llegará el pelotón al norte de Francia dónde, combinando fisicidad y onirismo, el sargento deberá enfrentarse de nuevo al Cristo crucificado. Las cuencas vacías llenas de hormigas, la imagen oculta en esta ocasión una emboscada nazi de la que los americanos saldrán a salvo. Tras la escaramuza con los nazis, la imprevista aparición de una partera da lugar a una escena cómica en la que las tiras de balas son utilizadas como perneras y la funda de un queso hace las veces de mascarilla quirúrgica, dónde se confunde “poussez” con “pussy” y se da el contrapunto cómico a la matanza previa. La comicidad, no obstante, no está exenta de sarcasmo. Mientras el sargento alemán se descuelga de su escondite, Zab comenta en off que ganaron medallas por aquello. «Curiosamente», observa, «no nos las dieron por ayudar a nacer a nadie, sinó por matar a muchos».

Fuller acentúa el sentido del absurdo en la siguiente secuencia. Ante la resistencia de un destacamento nazi atrincherado en un manicomio, el alto mando decide no bombardearlo. “Podemos matar todos los cuerdos que queramos”, dice Zab, “pero está muy mal visto matar a los locos”. Con la ayuda de una resistente infiltrada (Stephane Audran, señora de Chabrol), el pelotón se introduce en el hospital dónde se producirá un tiroteo. En la escena culminante, en pleno refectorio (los locos, como los mendigos de Viridiana, siguen su juerga indiferentes a la locura exterior), un interno coge un arma y dispara contra todos mientras grita “¡Miradme, soy uno de los vuestros, estoy sano!

Tras un interludio en brumosos bosques dónde la muerte ronda sin verla, amparada en los rifles de francotiradores ocultos, el pelotón llega a Falkeneau dónde encuentra, sin paliativos, el punto final de la guerra: la humillación, la desolación, la muerte…Griff, en estado de shock, disparará dos cargadores sobre un nazi que se esconde en un horno crematorio El sargento recogerá a un niño judío que poco después fallecerá en sus brazos. Finalmente, un nazi se presenta ante el sargento que, una vez más, dispara sobre él sin comprender qué le dice. Cerrando el círculo, Fuller lleva a su protagonista a la misma situación que al inicio: el alemán le informaba de la firma del armisticio. A la carrera, el pelotón recoge al alemán herido y le salva.

Contado así, la guerra parece una carrera de obstáculos. Pero, en realidad, no es ni más ni menos que eso. Una absurda e inmoral carrera dónde puedes perder la vida en cada obstáculo. Fuller nos lo presenta sin más estridencias de las necesarias y revisa un catálogo de la infamia con agilidad de buen periodista y naturalidad de buen narrador. Al final, de manera lógica e implacable, sentencia, en voz de Zab, que no importa quien gane la guerra si no el hecho que ésta se termine. Los únicos héroes de la guerra son los supervivientes.

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"Huesos rotos, botellas rotas, todo esta roto"
 

 

mensajeVie 10 Ago, 2007 11:37 pm.

TITOLO

3
Sexo:Sexo:Hombre

Me resulta curioso no haber encontrado hasta ahora en el foro comentarios acerca de dos joyas del cine bélico: "Das Boot" de Wolfgang Petersen (la mejor película de guerra submarina durante la 2ª Guerra Mundial) y "Stalingrado" de Joseph Vilsmaier. A lo mejor no he buscado lo suficiente y si es así os agradecería que me ayudáseis a encontrar la página donde se comentan estos largometrajes, a fin de no repetirme sobre lo ya comentado.

Saludos.

 

 

mensajeSab 11 Ago, 2007 1:43 am.

Gordo

9
Sexo:Sexo:Hombre

Das Boot:
http://www.cinepatas.com/forum/viewtopic.php?t=5363&highlight=das+boot

Y Stalingrado, efectivamente no había tema...

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We know who you are and we know where you live and we know there's no need to forgive
 

 

mensajeSab 11 Ago, 2007 10:58 am.

TITOLO

3
Sexo:Sexo:Hombre

¡Gracias Gordo!

 

 

mensajeDom 12 Ago, 2007 4:03 am.

La Fortaleza, de Sydney Pollack, retrataba la Segunda Guerra Mundial mediante un conflicto humano, más allá de la propia guerra, y añadía un toque surrealista que en la época (1969) debió romper moldes, imagino.

Apartando a un lado la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Vietnam, recuerdo algunas películas que tratan otros pasados bélicos modernos del siglo XX:

El Capitán Cónan, dirigida por Bertrand Travernier. Primera Guerra Mundial (1914-1918).

Regeneration, dirigida por Gillies MacKinnon. Primera Guerra Mundial -

Tierra y Libertad, dirigida por Ken Loach. Guerra Civil Española (1936-1939).

Lazos de guerra, dirigida por Je-gyu Kang. Guerra de Corea (1950-1953).

Iluminados por el Fuego, dirigida por Tristán Bauer. Guerra de las Malvinas (2 de abril - 14 de junio de 1982).

Iraq, El Valle de los Lobos, dirigida por Sedar Akar. Guerra de Iraq (2003-/).

Aunque, de la Segunda Guerra Mundial, siguen encontrándose muchos títulos interesantes que, al menos, tratan ese tema tan masticado desde una perspectiva/historia que le da un soplo de aire fresco muy agradecido. Os recomiendo dos:

Rebelión en Polonia (Uprising), dirigida por Jon Avnet.

Los Chicos de San Petri, dirigida por Søren Kragh-Jacobsen.

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Besos de buenas noches tras la cortina de la ventana...

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La sombra que siempre quisiste ser, la que nunca te acompañó...
 

 

mensajeDom 12 Ago, 2007 11:16 am.

TITOLO

3
Sexo:Sexo:Hombre

Algo que me pone de los nervios es la falsa moralidad reinante hoy en día. No queremos ver películas bélicas por si nos traumatizamos y nos volvemos violentos; sin embargo perdemos el trasero por la charcutería policiaca ó la violencia doméstica de los fines de semana a mediodía en TV. baboso
Si eso no es violencia...Está claro que en esta sociedad somos unos morbosos. Pocas películas de ese tipo nos dejan algo sobre lo que reflexionar, pero son las preferidas del gran público en estos momentos. ¡Paradojas de la vida!

 

 

mensajeDom 12 Ago, 2007 1:21 pm.

La infancia de Iván

Balada sobre el soldado

El padre del soldado

Tras de nosotros está Moscú


Todas soviéticas y de la IIGM. La mejor, sin duda, la de La infancia de Iván

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La democracia, dicen, es el gobierno del pueblo. Pero el pueblo no existe, sólo existen las clases
 

 

mensajeDom 12 Ago, 2007 1:29 pm.

Se me olvidaba la conmovedora Cuando vuelan las cigüeñas y la genial Ellos lucharon por la patria. Preciosas todas. Discípulos de Eisenstein, uníos feliz Ya iré metiendo poco a poco sus hilos en largometrajes, aunque dudo que alguein las haya visto...

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La democracia, dicen, es el gobierno del pueblo. Pero el pueblo no existe, sólo existen las clases
 

 

mensajeDom 12 Ago, 2007 5:21 pm.

Las que has mencionados entan dentro de mis favoritas del cine belico, pero la balada de un soldado es mi favorita de estas, la historia de un soldado que lo unico que quiere es volver a ver a su madre, es una delicia de pelicula.

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Puede ser que nuestro rol en este planeta no sea adorar a Dios, sino crearlo. (Arthur C. Clarke)
 

Mis Favoritas (más actuales): 

mensajeDom 12 Ago, 2007 7:36 pm.

-"Rescatando al Soldado Ryan".
-"El Submarino" de Wolfgang Petersen.
-"Bullet in the Head" de John Woo.
-"La Caída del Halcón Negro" de Ridley Scott.

Todos estos títulos oficiales de estas pelis en Perú.

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Me busco en todas partes, pero no me encuentro
 

Otras Mas 

mensajeDom 12 Ago, 2007 8:29 pm.

El Hundimiento
Apocalipsis Now
Pelotón
12 del Patíbulo (aunque es mas una cinta de acción que propiamente bélica)

 

 

mensajeSab 18 Ago, 2007 4:05 pm.

TITOLO

3
Sexo:Sexo:Hombre

Corsario escribió:
Se me olvidaba la conmovedora Cuando vuelan las cigüeñas y la genial Ellos lucharon por la patria. Preciosas todas. Discípulos de Eisenstein, uníos feliz Ya iré metiendo poco a poco sus hilos en largometrajes, aunque dudo que alguein las haya visto...


Cuesta un güevo conseguir algo de Sergei Bondarchuk porque en España no se distribuyen sus películas. Hace poco me hice con la genial Guerra y Paz de casualidad, ya que Divisa se dignó a comercializarla. Sigo intentándolo con Waterloo, pero está difícil. Bueno, os dejo algo sobre Ellos lucharon por la patria:
http://images.google.es/imgres?imgurl=http://img119.imageshack.us/img119/6137/elp12zf.jpg&imgrefurl=http://www.nodo50.org/rebeldemule/foro/viewtopic.php%3Fp%3D506%26sid%3Dc8111f26dcc58c0bbb87a676a9b8bed9&h=432&w=576&sz=31&hl=es&start=1&um=1&tbnid=qgHX0ODyQHveWM:&tbnh=101&tbnw=134&prev=/images%3Fq%3Dfotos%2Bwaterloo%2B1970%26svnum%3D10%26um%3D1%26hl%3Des%26sa%3DN

No se que pasa con las pelis en nuestro país, pero distribuyen en DVD lo que les da la gana... enfadado

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- ¡Entren a la viuda! - Esto es muy irregular, señor Crane. - Lo se doctor. Pero en este caso es necesario. Hay que operarla en seguida. - ¿Operar? Está muerta. - Cuando digo operar, me refiero a que necesito la mesa de operaciones. De nuevo la herida del cuello cauterizada. El tajo en el vientre, también. ¿Pero con que propósito? - La verdadera pregunta es cual es su propósito. ¿Qué clase de instrumentos son estos? - Los he diseñado yo mismo. De acuerdo. Espera fuera, joven Masbath. Muchísimas gracias por su ayuda, señor Killian. Y si no le importa, doctor. Mi concentración merma mucho cuando me siento observado. - Pero…

(Sleepy Hollow)

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