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MAESTROS DEL CINE - 3: Ennio Morricone

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¿Cuál es la mejor composición de Ennio Morricone?

La muerte tenía un precio    0%   0% (0 votos)
El bueno, el feo y el malo    0%   0% (0 votos)
Hasta que llegó su hora    0%   0% (0 votos)
Días del cielo    0%   0% (0 votos)
Érase una vez en América    25%   25% (1 votos)
Sacco y Vanzetti    0%   0% (0 votos)
Novecento    0%   0% (0 votos)
La misión    50%   50% (2 votos)
Los intocables de Elliot Ness    0%   0% (0 votos)
Cinema paradiso    25%   25% (1 votos)

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MAESTROS DEL CINE - 3: Ennio Morricone 

mensajeDom 17 Oct, 2010 2:02 pm.

Feisal

8
Sexo:Sexo:Hombre

Continuamos con nuestra serie de maestros, y hoy le toca al tercer Evangelista. El protagonista de hoy tiene 82 años, pero sigue trabajando como si tuviera 40. A Morricone no es necesario casi hacerle una presentación. Sin exagerar, no recuerdo ningún otro compositor que, sencillamente, creara o ayudara a crear todo un subgénero cinematográfico como es en este caso, con el spaghetti-western. Morricone ha trabajado tanto y con tantos directores distintos que quedarnos sólo con sus westerns sería injusto. Ha habido pocos compositores tan prolíficos como él, que hayan tocado absolutamente todos los géneros habidos y por haber, siempre con soltura y maestría. Ha estado nominado a 5 Oscars, recibiendo sólo el Honorífico, pero él está bastante por encima de premios y nominaciones. Vamos con él.

ENNIO MORRICONE - Trompetas en el desierto, oboes en la jungla

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Ennio Morricone nació en Roma en 1928. Es considerado uno de los más grandes autores de música para el cine de todos los tiempos, y compuso la banda sonora de más de 400 películas. Su producción, eminentemente cinematográfica, es vastísima y sumamente heterogénea, siempre centro de polémicas, objeto de amores y de odios. En febrero de 2007, y después de cinco nominaciones sin galardón, recibió un Oscar honorífico de la Academia de Hollywood como homenaje a su dilatada carrera.

Hijo de un trompetista y de una ama de casa, Morricone fue el mayor de cinco hermanos. Su familia, de clase media y afincada en el barrio del Trastevere, vivió durante mucho tiempo sin penurias, pero también sin lujos, únicamente con el sueldo del padre, hasta que la madre probó fortuna trabajando en una tienda de ropa. Curiosamente, en la escuela coincidió con Sergio Leone, quien con el tiempo se convertiría en realizador y para el que el futuro compositor escribiría bandas sonoras.
Con sólo diez años, y tras foguearse en la orquestina aficionada de Constantino Ferri, Morricone se matriculó en el Conservatorio de Santa Cecilia para estudiar trompeta bajo la égida de Umberto Semproni, y tres años más tarde fue escogido entre otros estudiantes jóvenes para formar parte de la orquesta de la institución, con la que realizó una gira por el Véneto bajo la dirección de Carlo Zecchi.

En 1943, viendo las impresionantes dotes de Ennio Morricone para la armonía, el profesor Roberto Caggiano lo animó a iniciar seriamente los estudios de esta disciplina. Al completar el curso en sólo seis meses, le sugirió que encaminase su formación hacia la composición. Esto fue lo que hizo al año siguiente, al estudiar con Carlo G. Gerofano y Antonio Ferdinandi.

El director Alberto Flamini lo escogió como segundo trompa para su orquestina, en la que doblaba las líneas del primer trompeta, que no era otro que Mario Morricone, su propio padre. Con esta formación se acostumbró a los escenarios profesionales, tocando en diversos hoteles de Roma para las tropas americanas establecidas en territorio italiano al término de la Segunda Guerra Mundial.

Después de obtener el título de trompetista, inició su carrera como compositor, dedicándose particularmente a la música vocal y de cámara. Su producción “culta” abarca piezas corales, lied, música incidental y de cámara. Durante la década de 1950 completó su formación compositiva de la mano del gran Godofredo Petrassi. En 1955 comenzó a arreglar música para películas, actividad que interrumpió por su servicio militar. Un año después se casó con Maria Travia, y al siguiente tuvo a su primer hijo, Marco.

Por motivos exclusivamente crematísticos, en 1958 aceptó un empleo como asistente de dirección para la RAI, pero el primer día de trabajo abandonó. En lugar de eso, y todavía influido por el vanguardismo de su maestro Petrassi, se matriculó en un seminario impartido por John Cage en Darm-stadt. El dinero venía de un lado bien distinto: sus arreglos para series de televisión.

Es difícil imaginar qué hubiera sido de la posterior carrera de Morricone si las circunstancias lo hubieran convertido en otro de los compositores italianos de vanguardia (Berio, Nono…) que triunfaron en el entorno de Darmstadt durante la década de 1960. Pero la historia quiso que en 1961, el mismo año en que nació su hija Alessandra, compusiera su primera banda sonora para el cine.

Se trataba de la música para el filme Il Federale, de Luciano Salce. En 1964 comenzaron sus colaboraciones para Bernardo Bertolucci y Sergio Leone. Curiosamente, fue el cine de este último el que le dio fama: la pegadiza melodía de Por un puñado de dólares le reportó una inmensa popularidad y un montón de nuevos encargos: Pier Paolo Pasolini y Gillo Pontecorvo, entre otros, reclamaron sus servicios. Al mismo tiempo, formaba parte del Gruppo Internazionale d’Improvisazione.

La creciente actividad cinematográfica le haría abandonar a finales de la década la faceta “culta” de su producción, sobre todo a raíz del estruendoso éxito de la música para El bueno, el feo y el malo (1966), de Sergio Leone. La fórmula de Morricone era tan sencilla como efectiva: orquestaciones poco densas, pero con un sonido seco y transparente que años más tarde inspiraría a muchas bandas de rock, temas que se clavaban inmediatamente en la memoria del oyente, y un enorme respeto por la trama y los personajes del filme. Músico de gran intuición, Morricone dejaba “hablar a la historia” y huía de divismos de autor. No olvidemos que una curiosa teoría de Morricone es la de que la música de una score no pertenece al compositor, sino al filme: “Lo que prima es la necesidad de la historia que cuenta la película”.

A partir de 1970 inició una nueva actividad, la pedagógica. Maestro de composición en el Conservatorio de Frosinone, tuvo como alumnos a Luigi de Castris y Antonio Poce, entre otros. Esta etapa favoreció un cierto retorno a su faceta de autor, en forma de una colaboración con el Studio R7 de Música Electrónica.

Un año más tarde, después de trabajar siempre en Europa, aceptó un encargo americano, concretamente del gran Edward Dmytryk, para quien compuso la música de El factor humano. Su relación con Estados Unidos nunca fue del todo positiva: el estilo de vida estadounidense no le atraía en absoluto, se negó a instalarse en Los Ángeles y más aún a aprender inglés. Aun así, fue nominado cinco veces al Oscar, la primera en 1979 por Días del cielo, de Terrence Malick.
Después de veinte años de una actividad monstruosa, lo que implicaba una producción de calidad harto desigual, en 1983 se convirtió en miembro del Consejo de Administración de la asociación Nuova Consonanza, dedicada a la música contemporánea, y redujo drásticamente su producción para el cine. A pesar de ello, tuvo tiempo de firmar en 1984 la que muchos consideran una de sus mejores partituras: la banda sonora de Érase una vez en América, el último filme de su amigo Leone.

En 1986 fue nominado por la inolvidable banda sonora de La misión, de Roland Joffé, otra de sus obras maestras, pero sorprendentemente tampoco se llevó el Oscar, una decisión por parte de los miembros de la Academia de las Artes y las Ciencias de Hollywood que a día de hoy aún le resulta incomprensible a Morricone. Dos años más tarde volvió a quedarse a las puertas de la gloria con una tercera nominación, por Los intocables de Elliot Ness, de Brian de Palma. Aún volvería a ser nominado en otras dos ocasiones: en 1992, por Bugsy, de Barry Levinson y en 2001, por Malena, de Giuseppe Tornatore. Esta reticencia siempre se ha interpretado como un voto de castigo de la crítica estadounidense por la actitud de un artista de reconocida militancia europeísta.

Volcado hacia finales de la década de 1980 y la primera mitad de la década de 1990 en su producción culta, Morricone recibió un auténtico rosario de premios, homenajes y reconocimientos en forma de programaciones y ciclos de conciertos a lo largo y ancho de toda la geografía italiana. La culminación fue la concesión, por iniciativa del primer ministro Oscar Luigi Scalfaro, del título de Commendatore dell’Ordine Al Merito della Repubblica Italiana en 1995.

Sorprendentemente, en la edición de los Oscar de 2007, Ennio Morricone recibió por fin una estatuilla por parte de la Academia, en reconocimiento a su inmensa carrera. Un premio que llegó cuando Morricone ya no lo necesitaba, pero que, según reconoció bromeando, “finalmente me lo quedaré”.

Morricone, que sigue trabajando al ritmo que le place para el cine y la televisión, ha sido siempre un personaje de trato difícil, seco y hostil con la prensa e implacable con el diletantismo. Asegura no comprender el éxito de su música, que atribuye a la claridad temática y a la simplicidad armónica de muchas de sus composiciones, y afirma estar convencido de que no volverá a trabajar jamás en Estados Unidos. Crítico con todos los sectores, incluidos los de su medio, afirma que “como los realizadores no saben demasiado de música, preparo siempre tres orquestaciones diferentes para mis temas”.

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Es indudable que estamos ante uno de los nombres verdaderamente grandes de la historia del cine, no ya en cuanto a la música de cine, sino al cine en general. En lo que más destaca Morricone, aparte de un estilo perfectamente maleable a los gustos de cada director (no pueden ser más distintas entre sí las partituras que compuso para Leone y las que compuso, por ejemplo, para Malick o Tornatore), es el increíble ritmo que ha llegado a tener, creando varias composiciones al año y casi todas ellas rozando la maestría, cuando no consiguiéndola. Ha trabajado con un número enorme de directores, muchos de ellos en las antípodas de los demás en cuanto a todo, y Morricone siempre ha sabido adaptarse extraordinariamente a sus gustos y peticiones musicales. Ha llegado a trabajar con Pier Paolo Pasolini, Bernardo Bertolucci, Gillo Pontecorvo, Brian de Palma, Dario Argento, Don Siegel, Marco Bellocchio, Valerio Zurlini, Samuel Fuller, John Boorman, Mauro Bolognini, Giuseppe Tornatore, Pedro Almodóvar, Roland Joffé, Warren Beatty, Oliver Stone, Adrian Lyne, Barry Levinson, Mike Nichols, Wolfgang Petersen, Franco Zeffirelli, Roman Polanski, Richard Fleischer o John Carpenter. Casi nada. Y en la memoria colectiva permanecen partituras ya inmortales, como todas las de Sergio Leone, o "Cinema Paradiso", "La misión", "Los intocables", "Sacco y Vanzetti" (con esa inolvidable balada cantada por Joan Baez) y muchas más. Junto con John Williams, es probablemente el auténtico MAESTRO de la música para cine, con una variedad instrumentística bestial, creando sonidos y composiciones que se distancian una de otra y que, salvo las de los spaghetti western, son difíciles de asociarlas al sonido de un compositor. Williams, Horner, Goldsmith y quizá hasta Jarre, tienen un "sonido" más o menos reconocible, se les puede descubrir detrás de una partitura concreta. Con Morricone es prácticamente imposible. La partitura de "La muerte tenía un precio" no guarda ningún punto en común a ningún nivel con, por ejemplo, "Cinema paradiso" o "Misión a Marte". Lo cual eleva aun más la leyenda del genio italiano. Por eso mismo, es complicado tener que elegir entre una de sus composiciones... pero me temo que es lo que os toca hacer ahora risa



Y como hasta ahora he hecho, pongo aquí mi particular Top 5 de Morricone:

1- La misión
2- Hasta que llegó su hora
3- Cinema paradiso
4- La leyenda del pianista en el océano
5- El bueno, el feo y el malo

Por cierto, para más curiosidad, os dejo aquí un enlace a la estupenda web BSOSpirit, donde podéis ver un capítulo dedicado a la gestación y creación de esa obra maestra que es la música de "La misión":

http://www.bsospirit.com/comentarios/themission.php



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Volverás. Para ti no existe más que el desierto....
 

 

mensajeDom 14 Dic, 2014 12:54 pm.

I have examine your post but I think there should be more comments about the topic that has been originally started so that the pool of thoughts can be acquired. Hope you understand. Regards.

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omar
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