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Carretera asfaltada en dos direcciones

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  7,65 sobre 10. (Detalles)

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Carretera asfaltada en dos direcciones 

mensajeMie 10 May, 2006 9:09 am.

imagen
TITULO ORIGINAL Two-Lane Blacktop

AÑO 1971

DURACIÓN 101 min.

PAÍS EEUU

DIRECTOR Monte Hellman

GUIÓN Rudy Wurlitzer & Will Corry (Historia: Will Corry)

MUSICA Billy James

FOTOGRAFÍA Jack Deerson

REPARTO James Taylor, Warren Oates, Laurie Bird, Dennis Wilson, David Brake, Richard Ruth

PRODUCTORA Universal Pictures presents a Michael S. Laughlin Production

Crítica:
Esta debe ser la peli que contiene las mejores escenas filmadas en carretera. El comienzo nos hace suponer que vamos a ver una versión de A todo gas de los 70's pero no; es la filmación de un viaje, de un viaje largo por parte de unos jóvenes con todo lo que eso implica: que se te malogre el auto, que pares en las gasolineras a abastecerte de combustible, que te detengas a alimentarte, que compartas tu viaje con la naturaleza es decir con las lluvias, las puestas de sol, la oscuridad de la noche, la flora resplandeciente en el día es como si tú viajarás de un lugar a otro y a alguien se le ocurriera filmar tu viaje. Y un final algo extraño q te deja pensando un poco. En resumen si alguna película merece el título de Road Movie es ésta sin discusión. De culto realmente. Un 8/10

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"Huesos rotos, botellas rotas, todo esta roto"
 

 

mensajeMie 10 May, 2006 9:54 am.

Elmo

5
Sexo:Sexo:Hombre

Pues tiene muy buena pinta, lo que no sé es si la encontraré en algún sitio.

Saludos.

 

 

mensajeDom 12 Nov, 2006 11:26 pm.

Dennis Wilson,uno de los componentes de los Beach Boys y James Taylor, uno de los mejores letristas de la música folk de los USA, interpretan a personajes apáticos en una road movie, donde lo único que inyecta pasión es el rugido del coche en las competiciones nocturnas a las afueras de pueblos, donde los jóvenes se reunen para apostar y lucir sus vehiculos preparados. El resto del tiempo, los personajes permanecen en un paisaje intimo tan desolado como el transcurrir monótono de las distancias por un entorno ajeno e inhóspito.

 

 

mensajeLun 13 Nov, 2006 12:56 am.

Para mi, esta muy cerca de ser la mejor película hecha en EEUU en la célebre década de los 70, sí, por encima de "Taxi Driver". Qué grande es Monte Hellman, del que por cierto me apetece ver alguno de sus famosos westerns existencialistas.

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El gran problema del cine es dónde y por qué comenzar un plano y dónde y por qué terminarlo (JLG)
 

 

mensajeLun 13 Nov, 2006 3:43 am.

Por el nick que llevas me aventuro a decir que te gustarán esos western. Además de los tres personajes enumerados por Johnny Guitar en Carretera asfaltada en dos direcciones merece especial atención "G.T.O.", Warren Oates en estado de gracia en unos años en los que además de convertirse en el hombre de Peckinpah lo mismo trabajaba para Hellman, Mankiewicz, Malick, Kaufman, Milius o su amigo Peter Fonda, y siempre bien.

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Vivimos una realidad cambiante, intentamos adaptarnos como se mecen las algas al empuje del mar.
 

 

mensajeLun 13 Nov, 2006 11:23 pm.

Perfecto, intentaré hacerme con ellas. También las han relacionado con el teatro de Beckett, desde luego con esas referencias (y el antecedente - para mí, claro, pues los westerns son anteriores - excepcional que es "Carretera asfaltada en dos direcciones") es muy tentador...

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El gran problema del cine es dónde y por qué comenzar un plano y dónde y por qué terminarlo (JLG)
 

 

mensajeMar 14 Nov, 2006 3:19 am.

La carreteras y coches se han convertido en temas espectaculares en el cine actual, me ahorro los ejemplos.
En Hellman es todo lo contrario: mínima espectacularidad, personajes estilizados, planificación austera, ausencia de dramatización, linealidad, un guión sugerente y lleno de ideas.
Eran otros años, los setenta, un país más hostil, árido y violento, en la que los personajes recorren esos parajes en una road movie nada efectista que retrata esa América descolocada.
Los personajes vagan sin rumbo en los coches, los más jovenes (The Driver, The Mechanic, The Girl) silenciosos, y el veterano G.T.O. tan hablador como mentiroso. Nadie les persigue ni tienen metas en apariencia, sin nombres solo con alias*son como fantasmas. El único pero a Hellman puede ser cierta reiteración y repetición, y que es la vida más que una repetición contínua.


*idea que tomará Walter Hill en su película The Driver (1977)

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Vivimos una realidad cambiante, intentamos adaptarnos como se mecen las algas al empuje del mar.
 

 

mensajeMar 14 Nov, 2006 6:30 pm.

gemapablo

4
Sexo:Sexo:Mujer

A Monte Hellman se le podría llamar el "Bresson americano".
Precisamente fue ésta la causa que le llevara al fracaso. S purismo no fue entendido en su tierra.

Sus Westerns están muy cerca de la estilizada planificación y austeridad narrativa de Bou Boetticher (para mi el mejor director de Westerns).

Lo interesante de Carreteras Secundarias es que los protagonista no son actores profesionales y sin embargo están a la altura del gran Warren Oates. Me encanta el nihilismo existencial de esta película que posiblemente esté muy inspirada en el teatro del absurdo mi admirado S. Beckett.

 

 

mensajeMar 14 Nov, 2006 6:32 pm.

gemapablo

4
Sexo:Sexo:Mujer

Al reelerme corrijo el mombre de Budd Boetticher.

 

 

mensajeMar 14 Nov, 2006 6:41 pm.

gemapablo

4
Sexo:Sexo:Mujer

Qué día... lo siento compañeros, he dicho carreteras secundarias... asfaltadas...
también he dicho que está inspirado en el teatro de Beckett... me vuelvo a corregir... no es en el teatro en lo que me parece que se inspira si no en el existencialismo propio de la "filosofía" de S. Beckett.

Perdonad mi ensimismamiento. Prometo reelerme antes de enviar el mensaje.

 

 

mensajeSab 11 Jul, 2009 6:24 pm.

Metafísica del motor
Más conocido entre la cinefilia actual por haber sido uno de los protegidos de Roger Corman (bajo cuya tutela dirigió sus cinco primeros largometrajes) y el productor ejecutivo de la celebrada 'opera prima' de Quentin Tarantino, Reservoir Dogs (1992), el realizador estadounidense Monte Hellman debería tener un lugar destacado en la historia del cine de haber firmado solamente tres atípicos y sorprendentes films de género que sirvieron de bisagra entre las difíciles décadas de los sesenta y los setenta: A través del huracán (Ride in the Whirlwind, 1967), El tiroteo (The Shooting, 1967) y Carretera asfaltada en dos direcciones (Two-Lane Blacktop, 1971).

Monte Hellman inicia su carrera en el cine como montador y como director al auspicio de la factoría de Roger Corman. Después de asistir al montaje teatral que Hellman hizo con su pequeña compañía en Los Angeles de la obra de Beckett Esperando a Godot, Corman le ofreció dirigir una producción de terror de serie B, Beast from Haunted Cave (1959), para posteriormente participar de manera no acreditada —junto a Francis Ford Coppola y Jack Hill— en The Terror (1963), cuya realización se atribuyó el mismo Corman. En este último título también trabajaba el, por entonces, poco conocido actor Jack Nicholson, y su amistad con Monte Hellman fructificó en una serie de películas realizadas en estrecha colaboración, varias de las cuales estaban basadas en guiones del propio Nicholson. Es el caso de Ride in the Whirlwind, un western de bajo presupuesto filmado con el mismo equipo, en las mismas localizaciones y casi simultáneamente a The Shooting con la estrategia del "dos al precio de uno".

Calificados habitualmente por la crítica como westerns "existenciales", ambas obras, pero muy especialmente The Shooting, se caracterizan por una atmósfera misteriosa, donde los elementos indispensables del género están presentes pero sometidos a un proceso de abstracción tal que se convierten en signos vaciados de propósito, ejerciendo ambiguamente la función que ocupan en el relato fundacional de la mitología estadounidense —el 'cine del Oeste'— y certificando el crepúsculo de un modo de contar historias en el cine.

Algún tiempo después, y ya dentro de unos grandes estudios —los Universal—, llega a las manos de Hellman un guión que decide dirigir, aunque antes es reescrito por Rudy Wurlitzer, novelista de cierto renombre en los círculos de vanguardia y guionista asimismo de Pat Garrett and Billy the Kid (1973), de Sam Peckinpah. La historia que narra el guión es, resumidamente, la de dos jóvenes que conducen a través del país a bordo de un Chevrolet de 1955, acondicionado de forma casera como coche de carreras, buscando de vez en cuando competiciones en las cuales hacer algo de dinero. Durante el recorrido se encuentran a una chica, que se une a ellos en el viaje, y a un solitario conductor en plena crisis de madurez con el que se apuestan una carrera hasta Washington DC. No sabremos, en ningún momento de la película, cuál es el nombre de estos personajes —cuando se trata de llamarse entre ellos lo hacen como El Conductor, El Mecánico, La Chica o GTO, al conductor del modelo del mismo nombre: un GTO Pontiac de 1970—. Tampoco sabremos mucho acerca de sus vidas, ya que el conductor y el copiloto del Chevrolet son particularmente silenciosos cuando están trabajando (es decir, cuando están en la carretera), y GTO, pese a ser bastante hablador con los autostopistas que lleva, tiene la costumbre de cambiar su biografía y su personalidad cada vez que algún nuevo autoestopista sube al coche.

Hellman quiso que Warren Oates encarnara a GTO, pero prefirió que el resto de papeles protagonistas fueran incorporados por actores no profesionales, para potenciar su autenticidad frente a la cámara. Y, aunque efectivamente no hay más actores profesionales en el reparto, sí fueron a parar a él dos figuras del mundo del espectáculo: el cantautor de música country James Taylor, dando vida al Conductor, y el batería de los Beach Boys, Dennis Wilson, que sería su compañero de trayecto, El Mecánico. Para el personaje de La Chica se recurrió a la modelo y fotógrafo neoyorquina Laurie Bird (1). Asimismo, si bien no habría habido inconveniente para desarrollar toda el rodaje en California —puesto que los escenarios se reducen al interior de los coches y a carreteras secundarias y estaciones de servicio, y todas son bastante parecidas entre sí—, por decisión de Hellman, el equipo emprendió el trayecto del oeste hacia el este del país que efectúan los personajes para así vivir todos la experiencia física del viaje de la ficción y para que los actores se aproximaran un poco más a sus personajes.

Llegando al extremo de utilizar cámara oculta para alguna de las escenas —con Laurie Bird pidiendo calderilla en una estación de autobuses de Nuevo México—, este punto de vista 'documental' que el realizador estadounidense quiso imprimir a sus imágenes, se vio potenciado por una actuación insólitamente desdramatizada, con una sobriedad puritana en la ejecución de las acciones que podría rayar, en su apariencia, a la de los modelos de Bresson (2). Lo que aquí interesa, para dar verosimilitud de los intérpretes, no es que el actor vaya tras el personaje de modo que se distraiga la atención de lo que verdaderamente importa ver, sino producir —mediante la desnudez mecánica del gesto— la receptividad adecuada para que la caracterización 'habite' en ellos orgánicamente. En contraposición al maquillaje y a la afectación altisonante de la dramaturgia habitual de las producciones para cine y televisión, el tono dramático de Two-Lane Blacktop es tan manso como el estanque de un jardín zen, y son sus sutiles resortes apenas sugeridos los que hacen avanzar la película. En este sentido, es significativo que el único brote de histrionismo que quizás aparece en todo el film es el que presencia accidentalmente El Conductor cuando, acodado en la barra de un bar, asiste a lo que parece ser una discusión conyugal. Lo que en la mayoría de las películas sería el soniquete constante, aquí se reduce a un momento desconectado del resto, entrevisto literalmente por encima del hombro.

Sin duda, para el espectador cómodo, la visión de este film puede llegar a ser una experiencia desconcertante; porque a pesar de su fachada de película de acción, y aunque comienza y termina con una carrera, no puede afirmarse que sea una película sobre carreras de coches. Es cierto, desde luego, que el automóvil es algo en torno a lo que gira la existencia de los dos protagonistas; y percibimos que han invertido mucho esfuerzo en convertirlo en un eficaz vehículo de competición, hasta el punto de dejarlo casi irreconocible («dónde está el depósito», pregunta intrigado el chico de la primera gasolinera en la que repostan), sacrificando las más mínimas condiciones de comodidad (carece de calefacción porque le resta potencia y La Chica se queja de que tiene su trasero destrozado porque el asiento parece un almacén de herramientas). Sin embargo, las disputas automovilísticas no constituyen momentos especialmente privilegiados desde el punto de vista de la narración y de su puesta en escena, y suelen ser considerados con cierta frialdad, más bien como un obligado trámite que hay que superar para poder continuar el viaje. Y, de hecho, a veces importa menos saber quién ha ganado la carrera que pasar revista —con ojo casi antropológico— a los ritos que preceden a cada carrera: el tomar nota de los vehículos del lugar cada vez que llegan a una nueva ciudad; los comentarios en jerga técnica; el desmontar la carrocería del coche para liberarlo de peso superfluo...

A la estrategia de rapidez de los corredores se opone así la laxitud que envuelve sus vidas itinerantes de profesionales de la carretera; ya que si en las competiciones siempre está claro cuál es la salida y cuál es la meta para que la práctica de la velocidad tenga algún sentido, la película carece de un punto de partida y de un objetivo que tense la peripecia de los personajes (3). La apuesta entre GTO y los jóvenes pilotos del Chevrolet es pronto olvidada y sustituida por una serie de encuentros alternos entre los ocupantes de los dos vehículos. Tampoco la historia de amor entre La Chica y El Conductor parece tomar partido, aunque si algo debiera ser es este film sería una película de amor, y ninguno de ellos se manifiesta abiertamente, retrotraídos a punto muerto, en un estado de desembrague emocional. En todo caso, se expresan más claramente los sentimientos si de lo que se trata es de pisar a fondo el acelerador —como cuando El Conductor emprende la búsqueda de La Chica huída y entendemos así lo que verdaderamente significaba para él—, pese a que nunca es posible ir lo suficientemente rápido («You can never go fast enough»); o si lo que importa es hacer planes para la puesta a punto del coche («Nos van a vender unas piezas muy baratas en Ohio») porque de lo que realmente hablan es del futuro de ellos dos. Como dice Emmanuel Burdeau, Two-Lane Blacktop parece no ir a ningún sitio porque va a todos a la vez (4).

El introspectivo film de Hellman, obviamente, no fue un gran éxito comercial, aunque la Universal esperaba que se convirtiera en un nuevo Easy Rider y había utilizado en ella un espectacular sistema de fotografía panorámica (5), pero desde su estreno no ha dejado de ganar adeptos y su influjo es perceptible en obras contemporáneas como The Brown Bunny (2003), de Vincent Gallo, o Twenty Nine Palms (2003), de Bruno Dumont. Recientemente el sello Anchor Bay Entertainment la recuperó en DVD y en el Festival de Cannes de 2005 se proyectó una copia íntegramente restaurada con la que este verano se reestrena en las salas francesas. También la 7ª edición del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires la pasó como parte de un homenaje a Monte Hellman. En nuestro país, Carretera asfaltada en dos direcciones no llegó a estrenarse comercialmente y hasta 1976 no pudo verse en la Filmoteca. En el Festival Internacional de Cine de Gijón de 2004 el propio Hellman acudió como presidente del jurado y dos de sus películas se han integrado en el ciclo La tradición independiente en el cine americano que se ha venido proyectando durante los últimos meses en las filmotecas españolas.

Afortunadamente —sin perder un halo de malditismo— la película ha encontrado merecidamente a su público, y cada vez son más los que tienen la oportunidad de compartir este trayecto enigmático por carreteras secundarias, deslizándose hasta su asombrosa conclusión, que es para el realizador Richard Linklater el final más puramente cinemático de la historia del cine


Fuente: Miradas

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"Huesos rotos, botellas rotas, todo esta roto"
 

 

mensajeSab 11 Jul, 2009 9:15 pm.

Artanis

3
Sexo:Sexo:Hombre

La road-movie por excelencia...
El cine de Hellman es algo a recuperar o visionar por primera vez, como una experiencia cuasi fundamental...
Tras un par de series B, bajo batuta cormaniana, hay dos westerns alucinantes... que podéis encontrar en esas ediciones de ¡a 1 euro!
"El Tiroteo" y "A Través del Huracán"... el segundo parece más convencional, formalmente, al primero lo han llamado a veces "western al estilo Antonioni"...
Y aparte de esta road movie de ninguna parte a ninguna parte, se puede encontrar la salvaje "Cockfighter"... afortunadamente, las cosas que en esa película hace Warren Oates con los gallos, ya están prohibidas en los rodajes...
¿Cuántos habíais bnotado en nombre de Hellman en la producción de...
"Reservoir Dogs" ?

"Two-Lane Blacktop" tiene, además, uno de los cierres sin duda más formalmente audaces de TODA LA HISTORIA DEL CINE

Destripamiento:  (Pulse y arrastre sobre el recuadro si desea leer el texto.)
...cuando comienza lo que parece que va a ser la carrera final y el desenlace, el fotograma se quema...

 

 

mensajeVie 17 Jul, 2009 12:25 am.

Dr.Benway

10
Sexo:Sexo:Hombre

Interesante road-movie, los protagonistas parecen vivir el cuento de nunca acabar

Destripamiento:  (Pulse y arrastre sobre el recuadro si desea leer el texto.)
¿Qué narices pasa con la apuesta? siempre encuentran la forma de posponerla, a lo mejor tácitamente están invitándose a ser compañeros de aventuras


Los rituales y reglas de los apasionados de la velocidad son desgranados de forma minuciosa, algo que hace a la película muy atractiva. De todos modos debo decir que me gustó más Punto Límite Cero.



Fe y autocontrol para todos

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Masturbarse está bien, pero follando se conoce gente
 

 

mensajeDom 20 Dic, 2009 10:12 am.

¿Dónde están esas ediciones, Artanis?
A través del huracán ya la tengo, pero estoy deseando de ver El tiroteo.

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La historia del cine es más grande que la del resto porque se proyecta.
 

 

mensajeDom 20 Dic, 2009 4:36 pm.

panillet

5
Sexo:Sexo:Hombre

Interesante...es el calificativo que se me ocurre bastante después de haberla visto.

Por buscar una definición o una forma de describirla, la narración raspada, sin efectismos, sin adornos, liberada de cualquier añadido o de peso muerto, como el coche que conducen sus protagonistas: cuatro ruedas, un motor y lo justo para rodar por el asfalto sin rumbo fijo, eso y el deseo que quemar y quemar millas y litros y litros de gasolina. Conducir porque sí, sin una meta ni destino, simplemente la carretera y el deseo de recorrerla escuchando el motor y ser acariciado por el viento. Una película que narra el camino de A hasta B, y nada más. No hay grandes discursos, ni retórica, ni moralejas, sólo kilómetros y kilómetros de viaje y las vivencias interiorizadas de los protagonistas. . El viaje en sí mismo como protagonista y lo demás es el fluir del paisaje que queda atrás. Como la vida misma...

¿Para qué acabar, decidir o cerrar una apuesta si lo que se desea realmente no es concluirla sino seguir corriendo? sonrisa
Destripamiento:  (Pulse y arrastre sobre el recuadro si desea leer el texto.)
Por eso el final, en que se quema el celuloide...


Interesante de ver, creo que hasta imprescindible para entender el género, pero a nivel de gustos personales me quedaría más con Vanishing point.

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"Alle dici´otto comenza il Giudizio Universale..."
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